03 enero 2013

Miranda Hart no tiene sentido del ridículo

Entre los capítulos navideños más promocionados y largamente esperados de la televisión británica figuraba el de "Miranda", la sitcom de BBC creada y protagonizada por la comediante Miranda Hart y cuyos fans llevaban más de un año aguardando el estreno de la tercera temporada. Resulta curioso que, entre los especiales de "Downton Abbey", "Call the midwife" y "Doctor Who", fuera el de esta comedia el que suscitó más emoción entre las redes sociales, que tenían ganas de ver de nuevo a esta inglesa de más de 1,85 metros de altura, patosa, torpe en las relaciones sociales, con una madre obsesionada en buscarle marido (cualquiera) y a la que le encanta cantar a voz en grito y hacer todo tipo de tonterías sólo porque se divierte haciéndolas. Miranda es, a veces, una versión en alto, muy inglesa y con un trabajo muy poco glamouroso de Liz Lemon, compartiendo con ella su devoción por la comida más basura, y garantiza las mismas risas utilizando unas armas de sitcom clásica y tradicional.

Porque "Miranda" es una comedia de situación grabada en su 90% en tres platós, con sus risas enlatadas y sus chistes sobre caídas aparatosas, juegos de palabras sobre sexo, humillaciones varias de su protagonista y humor escatológico, pero que nunca resulta rancia, ni ofensiva, y sí muy divertida y, a veces, hasta entrañable. Por lo que resulta sorprendente que algunos críticos británicos hayan decidido acusarla de "misógina" basándose en el nulo sentido del ridículo de Miranda y su afán por probar cualquier cosa que pueda provocar la risa del público, algo que a esos críticos les sienta mal que haga una mujer. La propia Hart apuntaba en alguna entrevista que el humor de su serie venía de las dificultades de su personaje por encajar en el mundo, y que sus mayores influencias eran comedias clásicas de los 80 y los 90 en el Reino Unido como "Absolutamente fabulosas" y "Fawlty Towers", y que no le importaba en absoluto hacer tontunas varias si eso arrancaba carcajadas.

Esa búsqueda del gag sin más, sin tener que tener un comentario social inteligente detrás, o hacer referencias cool a videojuegos de los 80 o películas de culto, es el punto fuerte de "Miranda", a la que, como a cualquier otra comedia, hay que pillarle el truco en los dos primeros capítulos antes de decidir si gusta o no. Pero para el tercero, no es raro que el primer trompazo de Miranda contra vel suelo te lleve a soltar una buena carcajada. El gran éxito de la serie ha hecho que Hart empiece a estar muy solicitada para otros proyectos (es la secundaria robaescenas de "Call the midwife"), pero niguno será tan personal como su comedia, que demuestra que el entusiasmo genuino de su protagonista es suficiente para que funcionen chistes probados una y mil veces. Pero such fun.
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