19 enero 2013

El tulipán blanco

ALERTA SPOILERS: Tulipanes blancos, Gene, Olivia "Kitty Pryde" Dunham... Si no sabéis si todo esto ha jugado algún papel en el final de "Fringe", mejor volved por aquí cuando lo hayáis visto.

Uno de los mejores capítulos de "Fringe" es "White tulip", de la segunda temporada, en el que el equipo busca a un científico que se ha transformado él mismo en una máquina del tiempo en miniatura para intentar viajar al pasado y salvar a la mujer que ama. Ese científico reflejaba el comportamiento de Walter cuando cruzó al otro Universo para salvar inicialmente y finalmente robar al otro Peter, después de que su hijo hubiera muerto, un comportamiento espoleado por una mezcla del indescriptible dolor que Walter sentía por la pérdida de su hijo y por su arrogancia intelectual, su convencimiento de que si puede doblar las leyes de la física en su beneficio, tiene que hacerlo. El título de aquel episodio, el tulipán blanco que el doctor Bishop veía como una señal de que Dios le había perdonado por sus acciones pasadas, ha terminado convirtiéndose en un símbolo de la serie; Peter y Olivia se conocen de niños en un campo lleno de estas flores, y el tulipán blanco vuelve a jugar un significativo papel en los planes que Donald/Septiembre y Walter traman para derrotar a los Observadores, y hasta es el último mensaje que Walter le envía a Peter después de haber tenido éxito en su empresa.

Como de costumbre, no merece la pena ponerse a buscar incongruencias y agujeros en una trama que involucra viajes y paradojas temporales porque son, simplemente, ganas de estropear la diversión. Lo que importa aquí es que ese tulipán blanco representa el lado emocional de la serie, que es el que ha dominado toda su temporada final y, lógicamente, también sus dos últimos episodios, en los que nos han regalado varios guiños a eventos fringe de las primeras temporadas y hasta hemos vuelto a visitar el universo alternativo (BOlivia se merece un spin-off para ella sola). Y aunque el final ha pertenecido a Walter, con su decisión de sacrificarse para llevar al pequeño Observador al futuro y cambiar la historia a partir de 2015, no hay que olvidar que la vuelta de esa Olivia mutante dopada de cortexiphan ha proporcionado algunos de los mejores momentos del capítulo. Sólo le faltó advertirle a Windmark aquello de "no me enfades, no te gustaría que me enfadara". SuperOlivia también ha sido siempre una de las partes más entretenidas y molonas de "Fringe", igual que la relación entre Walter y Astrid ha sido muchas veces parte de su corazón ("Es un nombre muy bonito"). El corazón y sus sentimientos han resultado, como preveíamos, muy importantes en el desarrollo de los acontecimientos, y ha sido realmente simpático comprobar que aquellos doce Observadores originales acabaron siendo un poco como los cylones "pellejudos" infiltrados entre los humanos en "Battlestar Galactica"; de tanto pasar tiempo con ellos, acaban desarrollando sus mismas emociones (algo que también les pasaba a los cambiaformas de Walternate).

En estos últimos días antes de la emisión en FOX del final, bastantes críticos estadounidenses han comentado que, con su cierre definitivo, se acaba la mejor de las series que intentaron subirse al carro de "Perdidos" (recordemos que "Fringe" se estrenó en 2008) y también una época en la que las networks no tenían miedo de programar programas de ciencia ficción (no de fantasía, son cosas diferentes) que se atrevían a lidiar con conceptos clásicos del género como las interferencias en el continuo del espacio-tiempo, la identidad humana, la responsabilidad de los grandes genios por no creerse semidioses capaces de todo, conceptos que podían plantear cuestiones éticas y filosóficas disfrazadas de cuentos de monstruos modificados genéticamente o de padres que cruzan universos para rescatar a sus hijos. La televisión es cíclica, y si "Fringe" es digna heredera de "Expediente X" (y "Alias"), es porque también hubo un momento, después del fin de la creación de Chris Carter, en la que parecía que la ciencia ficción no volvería a la televisión en abierto.

Pero acaba volviendo, aunque ahora lo que se lleve sean los vampiros y los cuentos de hadas, y cualquier intento de ciencia ficción más o menos seria apenas dura en Syfy dos temporadas (como "Alphas", que tenía el potencial de ser una nueva "Fringe"). La serie de J.J. Abrams, Alex Kurtzman y Roberto Orci, primero, y J.H. Wyman y Jeff Pinkner después, será recordada por su voluntad por probar cosas nuevas y no tener miedo de evolucionar, por su esfuerzo por anclar cualquier giro loco de trama en las emociones y los traumas de sus personajes, y por crear a un personaje tan sensacional como Walter Bishop. Evidentemente, el arco de la tercera temporada que alternaba entre los dos universos es su punto más alto (y uno de los más destacados de la televisión americana, en general, de los últimos años), pero en buena parte de sus capítulos había siempre algo entretenido o divertido. Al final, el viaje ha sido una experiencia porque, como decían también varios críticos yanquies, pocas veces sabías qué te ibas a encontrar cuando veías un episodio, y porque la familia que terminaron formando todos sus personajes, incluida Gene, siempre tuvo un algo que te ayudaba a regresar todas las semanas. Y si no, siempre quedaban los experimentos de Walter con el LSD. Como dirían él y Belly en los 70, paz, hermanos.

15 comentarios:

Jaime Grau dijo...

Muy épico. Me ha encantado. Ha tenido muchos detalles enormes, pero de todos yo me quedo con Olivia cabreada provocando el apagón en la ciudad. Ahí es donde he gritado de emoción a la pantalla. Ha sido enorme el episodio.

Javier Palomino dijo...

Genial balance, Marina! Como siempre si escribe una que sabe ;)

Sobre todo me parece un balance muy justo, que es algo que no sabemos tratar a veces. La justicia de valorar a 'Fringe' por lo que es. Y lo que es, como mínimo y objetivamente, es todo eso que has dicho.

En fin. Una pena que acabe, pero tenía que hacerlo, y no lo ha hecho nada mal. Nos han dejado muy buen sabor de boca, que yo era lo que temía, y con momentazos para todos y para todo. Partiendo del punto en el que estábamos, ha sido un gran final.

Aaainss...

Renaissance dijo...

Buen final. Conciso y cierra otra etapa en la ciencia ficción de tv. Además, me ha gustado la referencia que has hecho a Kitty Pride al principio.

MacGuffin dijo...

Desde luego, la vuelta de los poderes de Olivia ha sido una de las mejores cosas. Yo no paraba de decirle a Windmark que ahora sí iba a saber lo que valía un peine. Y Gene en el ámbar...

Gracias, chicos, me alegro que os haya gustado.

Fernando dijo...

Me ha encantado, me ha parecido un gran homenaje a Fringe y a sus fans, lo que habían dicho que iba a ser la ultima temporada, lo he encontrado en estos 3 ultimos que me he visto ahora en plan minimaraton :)

varyamo dijo...

Final redondo para una serie que a muchos nos costó comenzar, el viaje lo he disfrutado muchísimo (incluso las tan criticadas cuarta y quinta temporada), pero es que ya sólo por ese arco de la tercera temporada que nombras mereció la pena haberlo hecho.

Iveldie dijo...

Me ha gustado mucho el final pero no he entendido lo del tulipán. Es algo que se que ha salido varias veces en la serie pero nunca he entendido lo que era. Me parece que esto es un gran error ya que es algo que no queda demasiado explicado. Yo por ejemplo ni me acordaba de ese episodio titulado tulipan blanco,

MacGuffin dijo...

Lo del tulipán se cuenta en la segunda temporada, y lo han recuperado aquí sólo porque los fans en USA lo han utilizado como símbolo. Tampoco creo que necesitaran explicarlo más, la verdad.

Anónimo dijo...

Me uno al club de enviarles un tulipán blanco a los responsables de la serie para perdonarles los errores que se hayan sucedido a lo largo de sus cinco temporadas.
Fue bonito mientras duró, me ha entretenido, divertido y entusiasmado. Ha habido momentos de bajón, cierto, pero lo importante ha sido el viaje...con lagrimilla final.

Gracias, Fringe

Saludos

Fernando Hugo Rodrigo Blanco dijo...

Bueno, tengo sentimientos encontrados respecto a la última temporada. Puede que se justifique en parte a sus problemas de presupuesto (ahora que reviso la primera está unas mil veces mejor escrita y mejor dirigida). Pero eso de que se salten a la tolera las mínimas pautas lógicas en el tema de los saltos temporales no beneficia a un género que no destaca precisamente por ser autocrítico. La ciencia ficción se tomará en serio a sí misma o no será. Lo otro, es Doctor Who (y sólo cuando no estaba Moffat de showrunner) y la fantasía, que, como bien dices, no tiene nada que ver.

La lógica sí pertenece o debería, a este tipo de relatos.

Peter Gallego dijo...

Porque me gusta Fringe http://goo.gl/A2Sd1

MacGuffin dijo...

Fernando, las normas de los viajes temporales las establece cada serie que decide utilizar viajes temporales. En el caso de Fringe, lo suyo es más la teoría del multiverso y de las líneas temporales múltiples, que es un jaleo importante. Yo creo que no se saltan las normas que ellos mismos se han marcado, aunque la explicación final de Walter no tiene mucho sentido, no.

Fernando Hugo Rodrigo Blanco dijo...

También me refería a que el propio tulipán blanco no debería estar en esta línea temporal, ya que apareció en la segunda temporada. O que muchos de los "monstruos" y virus y similares que usan al final del capítulo también son de esa otra línea temporal. No sé, no sé. Aquello de cambiar la línea temporal fue demasiado. Al menos, lo fue para que luego en esta última temporada hayan querido hacer "homenajes". Me temo que les ha podido el contentar a los fans que el ser un poco más lógicos.

MacGuffin dijo...

Los eventos fringe no son de ninguna línea temporal diferente. Aunque Peter no existiera, esos eventos sí.

Saul_i_z_q dijo...

A mí me pareció que el capitulo final no estuvo a la altura de la serie. Pasó todo lo que se preveía que pasara, pero...nose, para una serie tan enfocada en la ciencia-ficción, esperaba algo más....molón. La muerte del observador jefe (el malo) es demasiado cutre y repentina, como si tuvieran prisa por acabar el capítulo y irse a casa.

No ahóndan nada en la nueva vida de Peter y Olivia en 2015 y tampoco se molestan en mostrar siquiera una imagen de walter y el niño en el futuro. No sé, es como si se hubieran conformado con acabar la serie con cierto sentido pero sin currarse de verdad cada minuto de ese final.

Lo del tulipán, ahí sí que chapó. Para mí ese y el momento en que Walter llama a Astrid por su nombre, son los mejores del capítulo.