08 abril 2014

Es bueno ser un Lannister

ALERTA SPOILERS: La cuarta temporada de "Juego de tronos" acaba de estrenarse, lo que quiere decir que si no sabéis qué tienen en común el Perro y Omar Little de "The Wire", mejor no sigáis leyendo.

En "Juego de tronos", todas las acciones tienen consecuencias. Y acciones como la Boda Roja tienen que tener consecuencias todavía más relevantes. En este caso, es una falsa sensación de victoria y seguridad instalada entre los Lannister de Desembarco del Rey, convencidos de que con Robb Stark literalmente descabezado, Stannis retirado a Rocadragón, y la alianza con los Tyrell a punto de materializarse en la boda de Joffrey y Margaery, tienen ya segura su posición en el Trono de Hierro. Sólo quienes han pasado tiempo fuera de la Fortaleza Roja, como Jaime, son conscientes de que eso no es más que una ilusión, pero no es fácil convencer a Tywin de ello una vez que ha fundido la espada de su principal enemigo. Para él, eso es un símbolo de su victoria sobre los Starks; para Jaime, el signo de una comodidad en el poder que puede volverse contra ellos.

Para empezar, pueden haber terminado una guerra contra el norte, pero bien pueden encontrarse al filo de iniciar contra el sur. Por fin aparecen en escena los dornienses, representados por Oberyn Martell y Ellaria Arena, y aunque teóricamente van a la boda real, sus propósitos son otros. Los Martell fueron aliados de los Targaryen y la hermana de Oberyn, Elia, estaba casada con el príncipe Rhaegar, el heredero del rey Aerys. Éste, sin embargo, se encaprichó de Lyanna, la hermana de Ned Stark, y en la rebelión que Ned y Robert Baratheon lideraron para derrocar el monarca, Tywin Lannister ordenó asesinar no sólo a Elia, sino también a sus hijos, todavía pequeños. Oberyn está en Desembarco del Rey para reclamar justicia (o venganza), y esa estupenda presentación que la serie hace de los dos ya nos deja claro que es un tipo al que no conviene llevar la contraria y al que le gustan los placeres de la vida. Y luego tenemos a los Tyrell por el otro lado. Acceden a la boda con Joffrey, pero tanto Margaery como Lady Olenna son muy conscientes de dónde se están metiendo, y será interesante verlas maniobrar en su nueva situación.

Siendo un arranque de temporada, el episodio se dedica a recolocar todas las piezas en el tablero y a recordarnos en qué punto están casi todos los personajes. La boda real y el inminente asalto al Muro por parte de los salvajes son las dos tramas más claras perfiladas en este "Two swords", mientras Daenerys todavía está muy al principio de su camino hacia Meereen. La presentación de esas líneas se hace, además, pespunteadas de pequeños momentos realmente muy divertidos, incluido un gag impagable de la estatua de Joffrey cazador, seguida del rey en exactamente la misma pose dentro del castillo. "Juego de tronos" es una serie, aunque no lo parezca, con bastante sentido del humor, y si ya conocíamos su habilidad para los diálogos irónicos y las réplicas ingeniosas de Lady Olenna, Tyrion y, por supuesto, Bronn, ahora están refinando igualmente su talento para los chistes visuales. Lo que no quita que la historia siga siendo oscura y peligrosa, y no hay que fijarse más que en el camino de Arya y el Perro por esas tierras arrasadas por la guerra para darnos cuenta.

Desde luego, la evolución de Arya es la consecuencia de la Boda Roja más terrible. Sí, como personaje, es estupendo, toda una malota que no acepta que no la tomen en serio, pero no deja de ser una niña empujada a convertirse en una asesina vengativa (y quienes hemos leído los libros sabemos que su camino aún se volverá más oscuro). Está claro que su relación con el Perro va a dejar grandes momentos, pero van a ser al mismo tiempo bastante brutales, porque mientras los Lannister se sienten seguros y victoriosos en Desembarco del Rey, el pueblo sigue viéndose atacado, expoliado y diezmado como si la guerra no hubiera acabado. ¿Hasta cuándo puede sostenerse una situación así?
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