21 abril 2014

Sarah, Alison, Pete y Myka

ALERTA SPOILERS: Este aviso hoy es doble, referido a los inicios de la segunda temporada de "Orphan Black" y de la quinta y última de "Warehouse 13". Estáis avisados.

El peso de las expectativas puede ser el peor enemigo de la segunda temporada de "Orphan Black". Tras la revelación que supuso su primera entrega, y los fans que ha ganado con gente que la ha visto durante el verano, la continuación de las peripecias de Sara Manning y sus clones podían implosionar ante la presión de estar a la altura de un premio Peabody, una nominación al Globo de Oro (y galardones de los Critics' Choice y la TCA) para Tatiana Maslany, una legión de fans en Tumblr autodenominada Clone Club y una campaña de promoción que ha hecho que la actriz haya estado prácticamente en todas partes durante la semana pasada (desde "Conan" hasta el programa de entrevistas de Tavis Smiley en PBS). Sólo con el primer capítulo no hay modo de saber por dónde se moverá todo, pero de momento no parece que "Orphan Black" vaya a convertirse en algo que no es. Y eso quiere decir que va a seguir siendo ese thriller de ciencia ficción de gran ritmo, los misterios justos y unos personajes estupendos.

La principal revelación del capítulo es que Helena está viva y que los fanáticos religiosos que la criaron son quienes tienen a Kira. La motivación detrás de eso aún está por ver, pero es una vuelta de tuerca interesante a esa conspiración con Leekie y Rachel, la nueva clon, a la que empezamos a conocer un poco más y que parece estar al mando de casi toda la operación. La trama no hace más que complicarse, pero el corazón de la serie continúa estando en Sarah, Alison, Cosima y Felix, y ellos cuatro tienen todos sus momentos en el arranque de la nueva temporada, sobre todo una Alison que está metida más en una comedia negra a medio camino entre las de los Coen y las de Tarantino. Es un personaje que rara vez falla, y que va directo a que su mundo vuelva a desmoronarse por completo en cuanto los clones averigüen algo más de la enfermedad de Cosima, o si Sarah consigue saber algo más sobre esa foto de los dos científicos del proyecto Leda. Este capítulo ha sido más una pieza de acción que otra cosa, pero nos mete de lleno otra vez en su mundo.

Que una serie llegue a su temporada final sabiendo que va a ser la última es siempre una ventaja. Los guionistas pueden planificar las tramas de acuerdo a esa circunstancia, pero a veces puede darse la situación de que la madeja estaba tan enredada en la entrega anterior, que no hay suficiente tiempo para dejar que los acontecimientos fluyan de una manera algo más natural. Es lo que pasa con el primero de los seis episodios que van a dar a cierre a "Warehouse 13", en el que los agentes del Almacén tienen que acabar con la amenaza de Paracelso, que Myka supere su cáncer y lidiar con esas nuevas de que Claudia tenía también una hermana en apenas 45 minutos, además de presentar al nuevo villano. Son demasiadas cosas para encajar en un único episodio, y acaba resintiéndose.

Lo que se mantiene intacto es esa dinámica simpática y juguetona entre sus personajes y, especialmente, entre Pete y Myka. Más de una vez hemos comentado que son una de las parejas con mejor química de la televisión estadounidense, y sin necesidad de buscar la tensión sexual no resuelta. Incluso cuando las tramas no están especialmente logradas, verlos interactuar ya es entretenido, y será posiblemente lo que más se eche de menos de la serie una vez se termine. Jack Kenny, su showrunner, ha apuntado que la última trama de amenaza para el Almacén y, por ende, para el mundo, se resolverá en el quinto episodio, y que el sexto y último se dedicará a la despedida de los personajes y al recordatorio de los buenos ratos pasados a su lado. ¿Harán algo similar al adiós de los actores de "Medium" en los créditos finales de su último capítulo?
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