29 abril 2014

Una de piratas

Hasta que llegó la saga de "Piratas del Caribe", el género de las aventuras de corsarios estaba de capa caída. En Hollywood aún deben acordarse de los fiascos que supusieron "Piratas" y "La isla de las cabezas cortadas", que intentaron sin éxito revivir las peripecias en las que Errol Flynn y Burt Lancaster se hicieron un nombre. Los piratas son sinómino no sólo de aventuras en busca de tesoros fabulosos, sino de batallas navales, intrigas por hacerse con el control del barco y, por qué no, hasta pueden tener sus gotas de romanticismo y de amores imposibles. Disney encontró un filón en su adaptación al cine de una conocida atracción de Disneylandia, y aunque en la gran pantalla no ha tenido mayor continuidad, parece que en televisión ha encontrado su hueco en la moda por las series históricas, o pseudohistóricas, que hay en los canales de cable básico, sobre todo. Sí, es cierto que la NBC se animará este verano con "Crossbones", pero la verdad es que Starz llegó antes con "Black sails".

Esa cadena tiene su especialidad precisamente en esas series con una ambientación de epoca, ya sea el Imperio Romano o la Inglaterra del rey Arturo como en "Camelot", a las que se imprime un ritmo más moderno y se sazona con las dosis de sangre y sexo con las que "Spartacus" llamó la atenciónm inicialmente. En este caso, "Black sails", producida por Michael Bay y co-creada por Jonathan Steinberg (responsable de "Jericho" y "Human target") y Robert Levine, lo que hace es tomar a un par de personajes inventados por Robert Louis Stevenson en "La isla del tesoro", como son John Silver y el capitán Flint, y nos lleva al momento en el que perseguían el botín que impulsaría la trama de ese libro. Es simplemente una idea en el horizonte para aquellos familiarizados con la historia de Jim Hawkins, porque en realidad no es necesario haberlo leído para introducirte en el mundo de esos piratas, la isla que emplean de refugio y la tapadera de un negocio respetable en Inglaterra a través del que venden los tesoros conseguidos en sus abordajes.

El piloto, dirigido por Neil Marshall, tiene la siempre ingrata tarea de presentarnos de cero todo ese panorama de personajes, alianzas y traiciones entre ellos, y de pintarnos el retrato de Flint, un capitán obsesionado con un barco repleto de riquezas legendarias, una especie de Eldorado que parece estar muy cerca de llevarlo a la locura. En ese aspecto, y teniendo en cuenta que es un poco más largo que un episodio normal, puede hacerse un poco cuesta arriba, pero lo cierto es que establece perfectamente que "Black sails" va a ser justo una de piratas, y pinta con rapidez todo el tapiz básico de la serie. Después, ya está por ver que realmente se mantenga un ritmo entretenido, o que se fomente el lado de aventuras frente a las relaciones entre los personajes (o que se logre un equilibrio entre ambos), o que se juegue con esa revelación de Flint de que su modo de vida está amenzado de muerte, de que las Coronas de ningún país van a seguir apoyándolos (como hacían la inglesa y la holandesa, sobre todo) y de que los enemigos que desean verlos muertos no sólo han aumentado, sino que son ahora mucho más poderosos.

Los elementos para conseguir realmente una de piratas de verdad están ahí. Falta ver si los aprovechan, y en España se podrá empezar a hacerlo el próximo 5 de mayo, cuando TNT la estrene (de hecho, hemos podido ver el primer capítulo en un pase organizado por ese canal y por Birraseries). En lo que sí acierta de pleno en sus títulos de crédito, con música compuesta por el últimamente ubicuo Bear McCreary.
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