09 abril 2014

La familia y la Madre Patria

ALERTA SPOILERS: Con retraso, y sin haber visto los dos últimos capítulos emitidos hasta ahora, pero vamos a echar un vistazo al arranque de la segunda temporada de "The Americans".

La temporada en la que "Justified" explotó como una de las series más entretenidas e imprevisibles de la parrilla fue la segunda. La introducción del clan Bennett en la trama amplió su mundo y elevó lo que estaba en juego para Raylan, en el sentido de que se encontró un rival formidable, a la altura de sus capacidades, con la que desarrollar durante toda la temporada una especie de juego del gato y el ratón con muchas implicaciones para más adelante. Curiosamente, otra serie en FX parece estar en medio de un proceso similar también en su segundo año, pues "The Americans" no sólo comparte a Margo Martindale con aquellos capítulos de "Justified", sino también la sensación de que puede pasar cualquier cosa. Su mundo también se ha hecho mucho más grande con la integración definitiva en el tapiz de Martha y de Nina (que es un gran personaje) y con esa nueva amenaza que cae sobre los Jennings inadvertidamente durante el primer episodio, y que amenaza lo único en lo que no disimulan la importancia que tiene para ellos: sus hijos.

El asesinato de los otros dos agentes encubiertos y su hija es todo un puñetazo en la mesa por parte de la serie. Incluso aunque en la primera entrega ya viéramos a Philip y Elizabeth en situaciones muy peligrosas (y ella hasta recibe un balazo al final), la gravedad de ese riesgo no parece convertirse en algo muy real hasta que no afecta a Paige y a Henry, aunque por el momento no sea más que indirectamente. Los niños eran lo único que los unía de verdad al principio, antes de enamorarse realmente, y también son su principal punto débil. Nunca han querido utilizarlos en sus operaciones y, si están en peligro, Elizabeth pierde por completo los papeles. Es mejor no imaginar lo que le habría hecho a aquel tipo inquietante que los convenció para que se subieran a su coche en la primera temporada. Estos capítulos iniciales de la segunda, de hecho, nos están mostrando a una Elizabeth un poco fuera de forma. Aún no está recuperada del todo de las secuelas emocionales del disparo y, sobre todo, de la muerte de Emmett y Leanne, y descubrir que tiene sentimientos reales hacia Philip dificulta que utilice su arma habitual para acercarse a objetivos, el sexo.

Y esa desestabilización de Elizabeth parece traducirse en unas operaciones todavía más llenas de problemas de lo habitual. Los Jennings pierden al científico que debían secuestrar porque no se dan cuenta de que había otros agentes desconocidos vigilándolo, supuestamente para protegerlo, y la identidad de los asesinos de sus amigos es un misterio inescrutable hasta para la dirección de la KGB. Y, de remate, los sólidos principios soviéticos de Elizabeth se ven puestos a prueba por el repentino interés en la religión y los grupos juveniles de iglesia de Paige. Ella, de hecho, apunta a ser un problema para los Jennings mucho mayor que un puñado de asesinos a sueldo altamente cualificados. Es una subtrama que los críticos americanos han comparado con la de Grace en "The good wife", pero la diferencia es que Alicia Florrick no es una espía soviética encubierta que cree firmemente que la religión es el opio del pueblo.

"The Americans" ha elevado la apuesta para todos los personajes (el baile entre Stan y Nina está tan lleno de dobles juegos y emociones que tanto pueden ser reales como estar manipuladas, que casi merece otra serie para él solo), y así ha dado un paso adelante con respecto a su estreno. Resulta muy complicado adelantarse a lo que va a pasar, y eso incrementa la tensión y el entretenimiento. Y también ha ampliado el catálogo de pelucas y estilismos peculiares, lo que le da otro plus.
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