12 octubre 2014

El caso contra Carrie

¿Cómo puede una serie recuperarse de los cubos de odio que le cayeron encima en la temporada anterior? ¿Cómo puede "Homeland" lograr que se juzgue su cuarta temporada por sí sola, sin que planeen otra vez las viejas críticas sobre el manejo de Brody en las entregas anteriores? ¿Se puede escapar del hate-watching? Todas esas preguntas planean sobre esta nueva entrega de la serie de Showtime, una entrega en la que las tramas se resetean porque ya no tienen ninguna relación con Nicholas Brody, y en la que lo que se mantiene en su centro es lo que ha estado siempre ahí; la inestabilidad emocional de Carrie Mathison.

Realmente, lo que parece es que los hate-watchers a quien no pueden soportar es a Carrie, lo que evidentemente es un problema porque, sin Carrie, no hay serie. Su obsesión por perseguir la resolución a un problema determinado sin pensar en las consecuencias, su tendencia a ir por libre sin escuchar a nadie, su incapacidad por ver los problemas de alguien que no sea ella misma... Todo eso forma parte del ADN del personaje desde el principio, es lo que lo hace imprevisible; a veces muy certero y bueno en su trabajo y. a veces, un verdadero incordio. Carrie es como el free jazz que le gusta escuchar, puede ser muy interesante o un galimatías, pero no deja indiferente, y ella tampoco lo hace. Y si no fuera por su manía por meterse donde no le llaman, no tendríamos serie, claro.

La cuarta temporada parece que se va a centrar otra vez en lo que siempre se les ha dado mejor, que es el lado del espionaje. Las agencias y empresas de inteligencia aquí no son esos dechados de eficiencia que nos muestran las películas. Las forman personas, y esas personas están sujetas a equivocaciones, a confiar en malos datos y en fuentes que, al final, las venden al enemigo (lo que tal vez sea lo más realista que se ve en "Homeland", ya que el ataque favorito hacia ella es que no es realista). La red de intereses cruzados en Pakistán y Afganistán que Carrie tendrá que navegar para averiguar la verdad sobre ese ataque aéreo que abre el primer episodio seguramente le dará su columna vertebral a esta nueva etapa de la serie.

Y Mathison va a seguir siendo el centro de todo, como siempre, y va a seguir alienando a todo el mundo a su alrededor en su "visión de túnel" cuando se enfrenta una de estas investigaciones. Peter Quinn y su hermana se lo repiten varias veces en el arranque doble de los nuevos capítulos; no todo gira en torno a ella, hay otras personas a su alrededor que no se ven capaces de seguirla en su avance kamikaze hacia delante y, tal vez, ese avance ni siquiera es bueno para ella. Pero Carrie nunca ha sabido escucharles. Puede darse a sí misma un poco de miedo cuando se queda sola con su hija, pero eso sólo confirma su idea de que tiene que seguir sola y centrarse en su trabajo, tiene que averiguar quién la engañó. No quién engañó al gobierno de Estados Unidos, sino a ella personalmente. Y así ha sido Carrie desde el principio.

Música de la semana: Una de las cosas que pueden funcionar mejor en una serie es utilizar una música animada en una secuencia que no lo es en absoluto. Es una de las cosas que sabía hacer "Helix", y "Agents of SHIELD" ha hecho algo parecido esta semana con Jemma Simmons y "God help the girl", una canción que Belle & Sebastian grabaron hace tiempo, pero que su líder, Stuart Murdoch, quería utilizar para una película. La película es un musical del mismo título, y la versión que se escucha en la película la canta la actriz Emily Browning.
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