10 octubre 2014

Una flecha verde oscuro


ALERTA SPOILERS:  Si no habéis visto el inicio de la tercera temporada de "Arrow", volved cuando hayáis visto si ha habido avances en el frente Olicity.

Realmente, no es demasiado justo comparar las series de superhéroes que acaban de aterrizar en las pantallas con “Arrow”. No porque ésta sea la “Battlestar Galactica” de estos títulos, sino porque acaba de empezar su tercera temporada y ha tenido más tiempo que las demás para darse cuenta de lo que funcionaba y lo que no. Resulta curioso leer de repente en unas cuantas webs estadounidenses que es la que ha conseguido hacer bien las historias de superhéroes en televisión, o que es la mejor franquicia de superhéroes en la pantalla, cuando ni su cadena (The CW) ni las reacciones que suscitó durante su estreno en 2012 permitían suponer que esto fuera a pasar. Pero Greg Berlanti, Andrew Kreisberg, Marc Guggenheim y hasta Geoff Johns (jefazo de DC) tienen muy claro lo que quieren contar en cada temporada de “Arrow”, y eso es algo que siempre viene bien en títulos que pueden perderse en historias accesorias con mucha facilidad.

Tampoco es que la serie sea “The Good Wife” en cuanto al tratamiento de los temas que subyacen bajo cada tanda de capítulos, pero al menos tienen la ambición por explorar a su héroe, un Oliver Queen que sigue dividido entre qué identidad quiere ser, la del justiciero encapuchado o la del niño rico que regresó de entre los muertos. Pero ni siquiera es ya el Oliver que era antes, así que, ¿quién es en realidad? Esa pregunta se introduce en el primer capítulo de la tercera temporada, un capítulo que sufre de esa necesidad que tienen algunas premieres de ponernos al día de lo que ha pasado hasta ahora, de presentar las líneas maestras para el resto de episodios y hasta de darnos algunos detalles de cómo ha evolucionado la relación entre los personajes. Estos inicios tan llenos de cosas tienden a quedar un poco inconexos y a saltos, pero el de “Arrow” al menos nos deja con un final que no veíamos venir; la muerte repentina de Sarah.

¿Qué hacía ella de vuelta en Starling City y quién la mató? Esas dos preguntas, al parecer, van a impulsar, como mínimo, el tramo otoñal de la temporada, y hasta parece que van a tener su propio “The last call” en el próximo episodio, titulado “Sarah” y en el que todos los personajes tienen que afrontar la muerte de la primera Black Canary. Desde luego, esto tiene toda la pinta de ser el inicio del camino de Laurel hasta asumir la identidad heroica de su hermana, y esperemos que también signifique que por fin empiezan a utilizarla mejor. Pero hasta llegar a ese momento final, este “The calm” va a ser diseccionado por las shippers de Olicity por esa primera cita entre Oliver y Felicity que acaba realmente mal, y por la asunción de ambos de que sienten algo uno por el otro, pero no saben muy bien cómo actuar. Esa cita, por cierto, sería un programa doble realmente simpático con la primera de Danny y Clara en “Doctor Who”.

Con el asesinato de Sarah ya tenemos misterio para la temporada, y tenemos también posible némesis para Oliver en Ray Palmer, ese millonario geek que compra Queen Consolidated. Como decía una crítica americana, los presidentes de la compañía siempre han jugado un doble papel, así que Palmer todavía tiene que mostrar cuántos problemas puede causar (sí, sé que en los cómics es el superhéroe Atom, pero los responsables de la serie han dicho que no van a ir tanto por ahí). Sí tiene una relación divertida con Felicity, de la que parece una versión en alto, masculino y millonario. Y que lo interprete Brandon Routh, el Superman de Bryan Singer, no deja de ser la guinda del pastel.
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