09 octubre 2014

Entre Michael Keaton y Christian Bale


ALERTA SPOILERS:  Esto es sólo para quisquillosos que ni siquiera quieran saber quién era el villano de la semana en el capítulo de esta semana de "Gotham".
 
Y al tercer capítulo, “Gotham” dejó de molar. El deporte favorito de la semana de su estreno, decir que era la serie de superhéroes que “Agents of SHIELD” no podía ser, se fue por la ventana en cuanto apareció el Hombre de los Globos, ese justiciero que se dedica a matar a todos aquellos tipos poderosos que han fallado a la ciudad esposándolos a un globo meteorológico y dejando que se los lleve el viento. Las acusaciones de que Bruno Heller ha visto demasiado las dos películas de Batman de Joel Schumacher no se han hecho esperar, y ahora parece que la nueva moda va a ser el hate-watching (como si no fuera suficiente por ese lado con la cuarta temporada de “Homeland” y sus masoquistas). Con sólo tres episodios de su primera temporada, es un poco prematuro defenestrar así a “Gotham”, pero así funcionan la crítica y el fandom televisivos actuales.

La serie tiene todavía bastante que mejorar. Los diálogos no es que destaquen por su sutileza o su ingenio, y hay personajes, como Barbara Kean, que están ahí como herramientas de la trama, más que porque sean personajes con algún tipo de fundamento. Probablemente, Heller quiere abarcar demasiadas subtramas y demasiados personajes en cada episodio, incluyendo siempre al Pingüino, la guerra fría entre Fish Mooney y Falcone, el caso que Bullock y Gordon deben resolver y lo que esté haciendo Bruce Wayne en ese momento. Hay partes que funcionan mejor, o que tienen potencial para hacerlo, y otras que aún no han encontrado su camino, y mientras la estética de callejones y cielos nublados es muy eficaz, Montoya y Allen, por ejemplo, vagabundean por ahí sin demasiado sentido. Quizás parte de la culpa de esas decepciones tan tempranas con la serie la tenga que su tono está apartándose del de la trilogía cinematográfica del Caballero Oscuro de Christopher Nolan, una trilogía que está también demasiado mitificada por los fans.

“Gotham” no es todavía una serie plenamente formada y tiene claros defectos, y además de todo eso, las expectativas de que íbamos a ver algo así como “Batman begins” en la tele se han vuelto contra ella. La atmósfera de la serie puede ser más nolaniana, o más de “Seven”, pero el tono hacia el que se están moviendo personajes y tramas parece estar más cerca del Batman de Tim Burton. Algunos críticos estadounidenses han apuntado esa circunstancia, notando que, también, “Batman: La serie animada” quizás arroje una sombra más alargada sobre “Gotham” de lo que parece. El Hombre del Globo habría sido un villano muy de esos dos referentes (hasta con esos ligeros toques de humor negro y absurdez que están empezando a incluir), y es cierto que, en general, los malos están dibujados más en el molde del Joker de Jack Nicholson, y sin llegar al nivel del Enigma de Jim Carrey.

Fish, o los secuestradores de niños del segundo episodio, tienen unas cualidades más burtonianas que nolanianas, pero luego nos encontramos en el otro espectro con Carmine Falcone o con el retrato que se busca del joven Bruce. En realidad, la serie parece encaminarse hacia un equilibrio entre ambas formas de presentar este universo, un equilibrio que no es nada sencillo de conseguir (y que igual sólo alcanzó la serie de dibujos animados), y del que aún es pronto para saber si terminará escorándose más hacia un lado o hacia el otro. De momento, la traslación más “fiel”, como quien dice, del método Nolan de los superhéroes es la de “Arrow”, y esa traslación necesitaba a Felicity para darle unos toques de ligereza que le dieran algo de vida a esas calles bañadas siempre por la luz verdosa de las farolas de Starling City.
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