03 marzo 2007

El médico y el sabueso

David Shore lo ha explicado muchas, muchas veces, pero no deja de ser curioso cómo "House" se inspira tanto en Sherlock Holmes. Desde el mismo nombre (Holmes-Home-House), la apariencia física, hasta el nombre de algunos de sus pacientes (Rebeca Adler, la paciente del episodio piloto, o Jack Moriarty, el hombre que dispara a House al final de la segunda temporada), el personaje de James Wilson (JW, como John Watson), la inspiración real de Holmes en un médico de la época y el hecho de Arthur Conan Doyle fuera médico... House, MD-Guide tiene un artículo que explica todas esas similitudes (y también un blog): la herida en la pierna de Watson, la drogadicción de Holmes (a una dilución del 7% de cocaína), sus brillantes dotes deductivas, su misantropía, su arrogancia o su melomanía. Como homenaje, incluso hay un episodio en el que se ve que House vive en un edificio cuyo número es el 221B (por cierto, que en ese enlace también se dice que el apartamento de Fox Mulder es el número 42).

Pero la inspiración es muy evidente en la estructura de los capítulos, en la fórmula que se va repitiendo a lo largo de todos ellos. Siempre llega un paciente con una dolencia rara que enciende la curiosidad de House, se investigan sus síntomas y toda su vida y, después de haberse equivocado un par de veces, House logra deducir cuál es la enfermedad y solucionar el caso, generalmente con información de la que los espectadores no disponemos. Ésta es exactamente la misma estructura que siguen las aventuras cortas de Sherlock Holmes, y la estructura se altera alguna vez con la aparición de algún enemigo de Holmes que intenta matarlo. En "House" han aparecido estos "enemigos", si bien, y como el mismo David Shore ha contado alguna vez, son imposiciones de la cadena, que quiere algún antagonista que suavice las aristas de House por comparación, sin que éste cambie.


Aunque David Morse (el actor que interpreta al detective Tritter) es estupendo, a mí, como me pasa con las aventuras de Holmes, me gustan más las historias de fórmula, como si dijéramos, porque permiten que veamos al protagonista con todas sus sombras y luces y, en ese aspecto, entrañan una mayor dificultad para que no lo percibamos directamente como un bastardo. Si pones a un tío odioso a hacerle la vida imposible, la empatía con House es inmediata (para algo es el protagonista), pero es más difícil lograrlo si éste es el rey de la función y no hay nadie peor que él para comparar. Al fin y al cabo, de lo que va la serie en realidad es de House (los casos médicos son, a mi parecer, un gran macguffin).




P.D.: El episodio de la semana pasada de "Galáctica", aparte de mostrar otra inquietante faceta de la personalidad de Baltar, con ese libro "Mis triunfos, mis errores" (¿no es un título demasiado parecido a "Mein kampf", y encima escrito también en la cárcel?) y un interesante comentario social sobre la flota, nos da cierta tregua para lo que se avecina mañana. Llega EL capítulo, según han ido desvelando Ron Moore y David Eick, que pondrá las bases para el nuevo cambio de rumbo que dará la serie de cara a una cuarta temporada ya confirmada, de la que no se sabe cuándo empezará a emitirse (se rumorea que podría retrasarse hasta enero). Parece que el destino de Starbuck le será revelado. ¿Morirá? ¿Es uno de los Cinco Últimos Cylones? ¿O lo era uno de sus padres y ella es medio-cylon (esta posibilidad es interesante, si esos cinco modelos se hubieran mezclado con los humanos, sería una de las explicaciones por las que los cylones nunca hablan de ellos)? ¿Cómo puede haber dibujado el Ojo de Júpiter cuando era pequeña? ¡Frak!


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