23 marzo 2007

Las luces de la noche del viernes

La serie nueva en EE.UU. que más apoyo de la crítica está recibiendo, y que aún está en la cuerda floja sobre su renovación por culpa de unas audiencias no muy boyantes, es "Friday Night Lights". Una adaptación a la televisión de una película que, a su vez, se basó en un libro que utiliza al equipo de fútbol americano del instituto de un pequeño pueblo de Texas para hablar de todo ese pueblo. "Sólo es fútbol", dice el nuevo entrenador en un momento del piloto, pero todo el mundo deja muy claro que las victorias, y las derrotas, del equipo afectan al orgullo de los habitantes de Dillon como conjunto, lo que representa una gran presión.
Por ahora, y después de tenerlo en la nevera un montón de tiempo, sólo he visto el primer capítulo, y me ha intrigado lo suficiente para seguir viendo más, además de las críticas que he leído por ahí. Aquí, aunque la clásica trama deportiva tiene mucho peso, se ven ciertos detalles que muestran que la serie, en realidad, no va sobre fútbol americano (igual que "Verónica Mars" no va sobre una adolescente que resuelve casos), aunque éste sea una gran herramienta para mostrar el pulso de toda una comunidad, desde la incansable sed de ganar al importante papel de la religión. Todo está rodado, además, con estilo cámara en mano semi-documental que, a veces, recuerda también al cine independiente americano, y que no se parece en nada a lo estamos acostumbrados a ver en la tele ahora mismo (que yo recuerde, sólo "Galáctica" tiene ese estilo documental, y "Medium" es otra serie que usa mucho la cámara en mano).
Según vaya viendo más, iremos comentando. De momento, la familia del entrenador (un Kyle Chandler muy en su papel) me parece un gran hallazgo, y lo mismo Matt Sarracen, el quarterback suplente, y su amigo, una pareja de inadaptados sociales, a priori, que, de golpe y porrazo, están en la cresta de la ola. Promete.
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