05 marzo 2007

Premios de consolación

Un asunto que se me olvidó destacar cuando comentamos los ganadores de la última edición de los Oscars es la costumbre que parece haber tomado la Academia de premiar a las películas pequeñas que se cuelan por sorpresa con un Oscar al mejor guión, o a la banda sonora, o a la canción original, con lo que da la sensación, a veces, de que esas categorías son algo así como premios de consolación, el diploma olímpico, como quien dice, por haber llegado a la final pero no haber conseguido subir al podio. Este año ha dado esa sensación con "Babel" (banda sonora) y con "Pequeña Miss Sunshine" (actor secundario y guión original). No quiere decir que no lo merecieran, pero es inevitable pensarlo, sobre todo en el caso de "Babel", que aspiraba a mucho más.
El ejemplo más claro que yo recuerdo últimamente es "Lost in translation". Nominada a mejor película, directora, actor y guión original, terminó llevándose éste último, tal vez lo más flojo de toda la película, que es lo que es por la dirección y, sobre todo, el trabajo de Bill Murray y Scarlett Johansson, que sólo con miradas y pequeños gestos expresan a la perfección lo que son y sienten sus personajes. Ese año (2004), la mejor película fue "El retorno del rey", el mejor actor, Sean Penn ("Mystic River"), y el mejor director, Peter Jackson. Al año siguiente, volvió a pasarle algo parecido a "Diarios de motocicleta", al hacer que Jorge Drexler ganara el Oscar a la mejor canción (lo que, por otro lado, fue toda una hazaña para una canción en español). Está muy bien que te reconozcan, peo parece que te dan una palmadita en la espalda por haber conseguido escalar la cima y te dicen que ya eres muy afortunado por estar sentado entre los nominados en el Teatro Kodak.
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