12 marzo 2007

Las plañideras

ALERTA SPOILERS: Ya que todavía estoy en shock por la deriva de la tercera temporada de "Galáctica", y como voy a hablar de personajes fallecidos, quizás haya algún spoiler por ahí.

La muerte de un personaje importante en una serie no suele ser aceptada de buen grado por los fans, sobre todo si han estado viéndolo durante varias temporadas y éste ha terminado convirtiéndose en uno de sus favoritos. Es como si nos dijeran que Han Solo nunca va a ser liberado de la carbonita, o que realmente Spock muere al final de "Star Trek II: La ira de Khan". Conocedores de esto, los responsables de muchas series se dedican a jugar con nosotros, a "amagar" muertes que luego resultan ser un engaño (como el supuesto suicidio de Mulder al final de la cuarta temporada de "Expediente X") o llevan a un personaje a las mismas puertas de la muerte para traerlo de vuelta en el último minuto (ahí está la curación del cáncer terminal de Laura Roslin en la segunda temporada de "Galáctica"). También hay casos de auténticas "cataratas de Reichenbach", personajes cuya muerte se muestra con bastante claridad que luego resucitan cual Sherlock Holmes tras su pelea con Moriarty. Creo que hubo un caso así en "Falcon Crest", pero no lo recuerdo bien.
Lo que está muy claro es que todos los fans atraviesan las famosas cinco fases del duelo. A saber:
  1. Negación: No puede ser, no puede ser, no me lo creo. ¡Holy frak!
  2. Ira: ¡La madre que los trajo! ¿Pero cómo han sido capaces? No voy a volver a ver esta serie en la vida.
  3. Negociación: Bueno, si hay algún flashback sobre Fulanito, igual los perdono.
  4. Depresión: Esto no vale nada sin Fulanito, uff, ni siquiera me apetece ver la tele.
  5. Aceptación: Bueno, la muerte de Fulanito tuvo estilo, y han sabido mantener el nivel de la serie sin él. Sí, me sigue gustando.

Actualmente, parece que la televisión estadounidense tiene dos modos de matar personajes: por sorpresa (como cuando Nina mata a la mujer de Jack Bauer, o Michael dispara a Ana Lucía y a Libby) o dedicando un capítulo a contarnos algo más sobre ese personaje antes de liquidarlo, de tal manera que simpaticemos con él y sintamos más su pérdida (así se cargaron a Shannon en "Perdidos"). Lo cierto es que, ya puestos a que te maten, por lo menos que lo hagan a lo grande, es decir, que te tiren un helicóptero encima justo en la puerta del hospital donde trabajas, como le ocurrió al doctor Romano en "Urgencias". Eso es una despedida de las que se recordará siempre.

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