17 julio 2007

Y entonces sucedió

(ALERTA SPOILERS: Igual es absurdo avisar, pero el deber obliga. Si ayer no vistéis el final de la sexta temporada de "CSI", y tenéis pensado hacerlo, mejor dejad esta entrada para más adelante)

La escena final de la sexta temporada de "CSI" transcurre en un dormitorio. Pero no hay un cadáver, ni la policía entra en tromba a rescatar a alguien. De hecho, ni siquiera vemos mucho de la habitación, más que parte de la cama y, en segundo plano, una puerta, suponemos que del cuarto de baño. Como escena final, no resulta demasiado emocionante, porque vemos a dos personas hablar sobre su trabajo, sobre lo que han estado haciendo ese día. El diálogo es peculiar, porque él comenta que, al contrario que mucha gente, prefiere saber cuándo va a morir para poder despedirse de la gente que le importa, a lo que ella responde que no está lista para despedirse. No es nada emocionante, o sorprendente, si no desvelamos que esas dos personas son Grissom y Sara.

Desde que ella se incorpora al equipo en el segundo capítulo de la serie, enseguida se nota que entre ellos hay algo. Sara llega para sustituir a Holly Gribbs, la agente que es asesinada en el piloto, y es Grissom quien la llama y las busca específicamente a ella. Se conocen de antes, aunque es algo que nunca se explica, y también se deja entrever que la atracción de Sara por Grissom no es nueva. Los guionistas se dedican a jugar un poco con esa atracción, mostrando de vez en cuando pequeños detalles de que sigue ahí, pero Grissom se muestra siempre reacio, hasta el punto de que, creo que en la quinta temporada, Sara le lanza un velado ultimátum, y parece que se olvida del tema. Sin embargo, y como comentamos hace unos días, en los últimos cuatro capítulos o así de esta sexta temporada, los detallitos que dejan los guionistas apuntan a que, efectivamente, Sara y Grissom están finalmente liados. Son breves miradas, sonrisas, pequeñas cositas y, de remate, casi todos los crímenes de esos episodios están relacionados con bodas, citas que parecen perfectas, parejas en diferentes estadios de su relación... Lo que motiva siempre algún comentario de alguien del equipo, y la consecuente miradita entre Grissom y Sara.
El episodio final, claro, no es ninguna excepción, añadiendo la situación de Brass, grave tras recibir un disparo, a la mezcla. Une, además, los dos tipos de crímenes que salen siempre en esta serie: los relacionados con las actividades de ocio de Las Vegas (el tipo que aparece muerto en su hotel tras una noche de juerga) y los que podrían haber salido en "Expediente X" (el muerto que llevaba un corsé y se creía un oficial confederado). A lo largo del episodio, las "miguitas" son un poco más claras y terminan desembocando en el escena final en el dormitorio (en la que Grissom lleva un pijama horrible, a todo esto), que sigue una "política de hechos consumados", como quien dice. Incluso admitiendo que este emparejamiento nunca jamás me ha convencido, lo que sí me ha resultado muy divertido es cómo nos lo han presentado (y cómo lo han tratado, de momento, siguiendo la parquedad marca de la casa al entrar en las vidas privadas de los protagonistas). Por lo que he leído por ahí, uno de los aciertos de la séptima temporada es la manera en que se ha tratado esta relación. Ojalá Telecinco se librara de Horatio...
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