22 junio 2009

Hijas de su tiempo

Lo audiovisual, incluso en las obras de ficción, tiene un gran valor como documento histórico. Tal vez sea más representativa de cómo era la España de la época "Las chicas de la Cruz Roja" que el No-Do de entonces, y eso que el No-Do, sabiendo que era uno de los órganos informativos oficiales de la dictadura franquista, ya tiene mucho valor de por sí sólo por sus imágenes. Por poner otro ejemplo, "Casablanca" transmite mejor el debate de si EE.UU. debía entrar en la Segunda Guerra Mundial que cualquier noticiero (la serie documental, "Por qué luchamos", dirigida en muchas de sus partes y supervisada por Frank Capra, es mucho más directamente propagandística. Al fin y al cabo, nació de la fascinación y el horror que Capra sintió ante "El triunfo de la voluntad").

La época en la que se hace una serie o una película tiene que notarse en la manera de narrar, o en los temas que pueden acabar surgiendo. Los efectos del 11-S y la "guerra contra el terror" son inevitables en una "Galáctica" que empezó a gestarse en diciembre de 2001, y es normal que "Hermanos de sangre" (que es de ese mismo año) dedique tiempo a mostrar los problemas psicológicos y emocionales de los soldados, algo impensable en las películas bélicas de los 40 (que recordemos que tenían casi todas su componente propagandístico) o de los 50 (dominadas por el patriotismo de la Guerra Fría). Sospecho que fue la guerra de Vietnam la que abrió la puerta a esa faceta. "M*A*S*H" trata sobre la guerra de Corea, que tuvo lugar en los 50, pero su sensibilidad es la de la época en la que se rodó, en 1970. "Cartas desde Iwo Jima" sería impensable en Estados Unidos antes de la década de 2000 (o de finales de los 90).

Viendo "Babylon 5", es inevitable ver por todas partes esa sensibilidad de los 90 en cuanto a que fue una década con un montón de conflictos internacionales realmente brutales y sangrientos en los que el Consejo de Seguridad de la ONU se mostraba totalmente inútil. No me extrañan las reseñas que hablan de la influencia de la guerra en los Balcanes en algunas de las historias que J. Michael Straczynski incluyó en su serie. Como hemos dicho muchas otras veces, la ciencia ficción suele ser mucho más permeable a esas influencias que otros géneros. Los últimos coletazos de la Guerra Fría y especialmente los gobiernos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher en los 80 dieron pie a no pocas historias distópicas de regímenes totalitarios (no es casualidad que Alan Moore escribiera tanto "Watchmen" como "V de Vendetta" en esa década).

Los estudios se apoyan muchas veces en esa sensibilidad diferente para justificar los remakes de viejas series y películas, pero esa justificación acaba siendo una coartada para colarnos someras estupideces, y convencernos de que una Dorothy que utilice una moto roja para desplazarse en lugar de sus "chapines colorados" es la mejor manera de hacer "El mago de Oz" en el siglo XXI, por ejemplo. Muchas veces no hace esforzarse para que una película sea hija de su tiempo.
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