09 junio 2009

Un hombre, un voto

El proceso de selección de los nominados a los Emmy está ahora mismo en pleno apogeo, y en el mes que falta hasta que las candidaturas se hagan públicas se sucederán los rumores, los análisis de las posibilidades de tal serie y tal actor y las críticas hacia el sistema de selección. Todo empieza a calentarse en cuanto se filtra la papeleta para la votación de las candidaturas de interpretación, porque ahí se ve quién se presenta a qué categoría y con qué capítulo. El caso es que todo el proceso es bastante lioso. La Academia de Televisión lo ha cambiado varias veces para intentar que las series con más prestigio crítico, pero menos popularidad, tengan opciones de arañar alguna nominación, pero resulta complicado cuando el voto para elegir a las que competirán por la estatuilla alada es popular. Es decir, todos los académicos lo votan todo, o eso tengo entendido.

El proceso se inicia con la presentación de candidaturas que, al contrario que en otros premios, aquí cuesta dinero (entre 100 y 400 dólares cada una). Ese dinero se utiliza para la duplicación y envío a los académicos de los DVDs de dichas candidaturas. Cada nominado decide qué episodio manda para que se juzgue su trabajo, y decide también a qué categoría quiere optar. Con todas esas pre-candidaturas, la Academia hace las papeletas de cada categoría, en las que cada académico puede votar a varios candidatos (el número varía según la categoría. En las de actuación, se puede votar a un máximo de seis actores). De esas primeras votaciones salen los nominados finales, y el sistema se repite para elegir a los ganadores. Creo, que si no recuerdo mal, que sólo en las categorías de dirección y actuación se acotan los votantes sólo a directores y actores.

Lo crucial en los Emmy es, como hemos comentado otras veces, acertar con los episodios que se envían a los académicos y, aunque parezca una perogrullada, con la categoría a la que te presentas. Si puedes optar por secundario y principal, a lo mejor te interesa más optar a secundario si en principal hay dos o tres nombres fuertes que te limitan las posibilidades, y viceversa. Por eso, por ejemplo, Glenn Close y Rose Byrne no optan las dos a mejor actriz dramática por "Daños y perjuicios", aun siendo igual de protagonistas (Byrne lo hace como secundaria).

Este año, los expertos han destacado la ausencia de Terry O'Quinn, ganador hace dos años al mejor secundario dramático por "Perdidos". No se sabe si ha preferido pasar de los Emmy o si se le ha olvidado, y en ese último caso, en Gold Derby apuntan que no sería la primera vez que esto ocurre. Tim Allen no se acordó de presentar su candidatura a mejor actor cómico por "Un chapuzas en casa" cuando la serie estaba en todo apogeo, y le cayeron palos por todos los lados. Al año siguiente, hizo que la banda de la Universidad del Sur de California entregara su candidatura a la Academia.
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