11 junio 2009

El miniaturista y la astrónoma

No es un secreto que una de las razones para que viera "Desaparecida" hasta el final, y ahora sea de los pocos que ven "UCO", es que los dos guardias civiles protagonistas de ambas series (más de la segunda que de la primera), el capitán Sierra y la sargento Andrún, me recuerdan mucho a la pareja de guardias creada por el escritor Lorenzo Silva, el sargento Bevilacqua (Vila para los amigos) y la cabo Chamorro. TVE, además, anunció hace algún tiempo un proyecto para hacer creo que una serie de películas para televisión sobre las andanzas de ambos investigadores, así que, aprovechando además que este fin de semana termina la Feria del Libro de Madrid, no está de más recordar la diversión que ofrecen las cuatro novelas, y un libro de relatos, que Silva ha escrito sobre esos dos, que empiezan como cualquier otra pareja de policías, en la que uno de ellos no quiere tener un compañero y, encima, el que le toca es tímido y está aprendiendo.

Para cuando llegan a "La reina sin espejo", el último libro publicado (hace demasiado tiempo), ambos tienen más años, Chamorro ha madurado y Vila se ha vuelto más taciturno (y ya no tiene ese cuelgue de su compañera tan divertido de los primeros títulos, propiciado, en parte, porque al principio le recuerda a Veronica Lake), pero resulta difícil pensar en uno sin el otro. Como es habitual en los dúos de investigadores, los dos se complementan. Chamorro es más de aplicar el sentido común, y para Vila lo más importante es la víctima. En alguna que otra historia explica que, si no siente al muerto como suyo, no puede trabajar en cuerpo y alma en su caso. Su formación en Psicología y su honestidad contrastan con el carácter a veces más castrense de la cabo (que, al fin y al cabo, es de familia militar), y las conversaciones que tienen en el coche sobre la vida en general son estupendas. A veces los casos no son demasiado espectaculares, pero montar grandes enigmas no es la especialidad de Silva. Además de cuidar a sus guardias, lo suyo es más lo que hace la novela negra; dejar que esos casos muestren cómo son determinados aspectos de nuestra sociedad.

Las peripecias de Vila y Chamorro empiezan en "El lejano país de los estanques", donde investigan la muerte de una turista en Mallorca, y donde la atracción de Vila por Chamorro (nunca reconocida, que es su superior y podría ser su padre) deja los momentos más divertidos. Con "El alquimista impaciente", la concesión del premio Nadal los hizo mucho más conocidos para el gran público (aquí me enganché yo a ellos, por ejemplo), y lo cierto es que el libro presenta muchos de los puntos fuertes de la serie, incluyendo cómo la relación entre ambos guardias va haciéndose más estrecha sin salirse de ciertos límites. Además, tiene una trama con constructores y corrupciones políticas varias muy de actualidad. El tercer libro, "La niebla y la doncella", tiene a un Vila que pasa por una crisis que nubla en parte su buen discernimiento, y "La reina sin espejo" vuelve a unirlos y a llevar al sargento a revisitar un momento concreto de su pasado. Las disquisiciones filosóficas de Vila y el sentido común, y los principios, de Chamorro siempre acaban solucionándolo todo.

Hace mucho que Lorenzo Silva (que es muy prolífico, por otro lado) no retoma sus andanzas, y se les echa de menos. Y tampoco sé si la adaptación que TVE tiene en mente les hará justicia. La película que Patricia Ferreira hizo de "El alquimista impaciente", con Roberto Enríquez e Ingrid Rubio de protagonistas, no estaba mal (aunque de ella yo siempre recomiendo "Sé quién eres", que a mí me pareció más interesante), y nadie se ha atrevido después a recuperarlos. Quizás no esté mal ver de nuevo en carne y hueso a Vila pintando miniaturas de soldados de ejércitos derrptados, y a Chamorro observando el cielo nocturno con su pequeño telescopio.
Publicar un comentario