08 junio 2009

Línea directa Baltimore-Miami

ALERTA SPOILERS: A continuación habrá spoilers del principio de la tercera temporada de "Burn notice" y de la tercera también de "The Wire", que ya sé que se emitió hace tiempo, pero como es de las que siempre tenemos pendientes...

1.- Michael Westen va a descubrir que, quizás, alejar de sí a la gente que lo despidió no sea tan buena idea como él creía. Ellos eran en incordio, cierto, porque lo forzaban a trabajar para ellos y ponían su vida en peligro, pero paradójicamente, lo protegían del radar de la policía y de otras agencias de inteligencia. Ahora ellos ya no están, y Michael ha aparecido en ese radar, con lo que si viejos amigos como el del primer capítulo van a aparecer más a menudo, el saludo de su madre de "al menos, estás vivo" va a repetirse con mucha más frecuencia. "Burn notice" entra, así, en una tercera temporada en la que el objetivo de Michael es volver a su trabajo como espía, algo que ni Fiona ni su madre ven con muy buenos ojos, mucho menos Fiona una vez que parece que los dos están dispuestos a recuperar, en parte, lo que tenían (que no sé muy bien cómo de serio era. Desde luego, los dos se quedaron bastante tocados). En la segunda temporada, que Michael bajara la guardia en el terreno emocional fue más habitual, mostrando por fin que sus tres compañeros de fatigas (incluyendo su madre, claro, y a su hermano, que sería el cuarto) le importan, y dejando ver al ser humano que esa barrera emocional protege de las amenazas del exterior. Desde luego, las que le esperan esta temporada parecen de altura. No sé si conseguirán un villano tan cool y amenazador como Carla, pero la dinámica entre Sam, Fiona y Michael promete. Más después de que la madre de Michael les diga que deben mantenerse juntos.

2.- Como ocurre al principio de las otras dos temporadas, en los primeros episodios de "The Wire" a veces cuesta seguir el hilo. Además de ver en qué situación están los personajes que ya conocemos de antes, tenemos nuevos personajes y otros que pasan a primer plano después de haber estado muchos capítulos a la sombra de los demás. El esqueleto de la primera temporada, el grupo de policías bajo el mando Daniels y la banda de narcotraficantes de Barksdale, es el nexo de unión de todos, los que vamos viendo evolucionar desde el inicio de la serie (Bunk es mi favorito junto con Lester y su sentido común a prueba de balas), y los que van enseñándonos las piezas del rompecabezas. El "paseo" por la decadencia de Baltimore se detiene aquí en los tejemanejes de la política local, sus especulaciones inmobiliarias con las viviendas sociales (las torres que habían sido territorio de Barksdale son demolidas, así que hay que buscar un nuevo territorio), sus corruptelas y ejercicios de "ingeniería contable" para arañar algo más de presupuesto, la cuenta creativa de los crímenes para no pasarse de la cuota mensual... Ese aspecto de la serie se ejemplifica, por ahora, con un joven y ambicioso concejal que "compra", más o menos, al comisionado de la policía para que le cuente ciertas cosas a cambio de concederle más coches patrulla, o más personal, o directamente más dinero. El ahogo del trabajo policial por culpa de la burocracia va a verse en más detalle que antes, igual que el precio que los detectives pagan en su vida personal por dedicarse demasiado al trabajo (Kima y McNulty se parecen muchísimo a ese respecto). Y si en la segunda temporada todo se desencadena por un quítame allá esa vidriera, parece que en la tercera va a ser la muerte de un perro de pelea el que agite un poco las cosas. Eso, y la investigación de McNulty de la muerte de D'Angelo en la cárcel. Por cierto, me sigue fascinando cómo Stringer Bell se empeña en aplicar a la droga las normas por las que se rige cualquier otro mercado.
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