14 julio 2009

La doctora Jones, supongo

Entre Twitter y Vaya Tele, hemos tenido un par de días en los que el tema de debate era qué acompañante de Doctor Who era nuestra favorita, hasta el punto de que Sunne retó a todo el que quisiera defender su opción a hacerlo en una especie de meme. Supongo que debería avisar de que, a lo mejor, se me escapa algún spoiler sobre las cuatro temporadas de "Doctor Who" emitidas hasta ahora, y quizás hasta de los especiales "The next Doctor" y "Planet of the dead", porque al escoger a una de las tres acompañantes que han viajado más a menudo en el Tardis (descontando a Jack Harkness), es inevitable traer a colación a todas las demás que hemos visto en la renovación de 2005 de la serie.

Reconociendo que todas tienen grandes momentos, que Rose Tyler, por ser la primera, fue la que abrió camino, que Donna Noble fue tremendamente humana y divertida, y que Christina de Souza apuntaba a una acompañante que podría haber dado mucho juego, mi favorita siempre ha sido Martha Jones. Es verdad que, con Martha, hacemos un poco de trampa porque tuvo también tres episodios en la segunda temporada de "Torchwood" para seguir mostrando su evolución, pero es que su principio en la tercera temporada de "Doctor Who" la llevó a estar siempre bajo el fantasma de Rose y de la atracción no correspondida que siente por el Doctor (las transferencias genéticas en forma de besos es lo que tienen). A ello se añade que algunos de esos capítulos iniciales dejaban bastante que desear (como el doble de los Daleks construyendo el Empire State).

A Martha le costó arrancar. Era estudiante de Medicina, independiente, decidida y con una familia en descomposición a cuestas. Su entrada en el Tardis se produce después de que el hospital en el que trabaja sea transplantado a la Luna de golpe y porrazo, así que poco más puede sorprenderle. Como digo, se pasa gran parte de la tercera temporada desaprovechada entre su cuelgue del Doctor y la larga sombra de Rose, cuya partida a él le rompe el corazón, pero justo cuando llegamos a los últimos episodios, Martha da un paso al frente y da las primeras pinceladas del personaje resuelto y cada vez más parecido al Doctor que veremos luego en "Torchwood" y en la trama de los Sontarans en la cuarta. En el fantástico capítulo doble "Human nature - Familiy of Blood" (uno de los mejores que ha tenido la serie en manos de Russell T. Davies), ella es la encargada de mantener al Señor del Tiempo que se ha diluido en el humano John Smith, y acabar atrapada en un internado para chicos en 1913, siendo negra y con estudios, es uno de los muchos sacrificios que hará por él. Desde luego, y como bien dirá luego Jack Harkness, si no es por ella y por su laboriosa tarea de extender el nombre del Doctor en el final de la tercera temporada, el Maestro habría mandado el mundo por el desagüe.

Aunque su familia era la más cargante de todas las que hemos visto (la de Donna, sin embargo, es estupenda), la unión de cabeza y corazón de Martha, la resolución y la seguridad que desprende a partir de esos capítulos finales de la tercera entrega la convierten en un personaje mucho más igual al Doctor, y que yo nunca me canso de ver, todavía más si podemos disfrutar del dúo vacilón que forma con el capitán Harkness. Como toque extra, es la única de las tres (sin contar a Christina de Souza ni el final de "The runaway bride") que abandona motu propio al Doctor para no seguir sufriendo por su amor no correspondido. No han sabido aprovecharla bien, tengo la impresión. A ver si, con un poco de suerte, puede hacer una última aparición en los especiales finales de David Tennant, porque sería un buen colofón para ella, ahora que es médico en UNIT y sigue teniendo el destino del mundo en sus manos.

P.D.: Un comentarista de ¡Vaya Tele! apuntaba que el acento de Freema Agyeman (inglesa de madre iraní y padre ghanés) es "delirante". Puede ser complicado si se lo propone, desde luego. Como muestra, un fragmento de "Utopia", de "Doctor Who", en el que Jack y Martha se cachondean de que Rose era rubia.
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