05 julio 2009

Toda la vida es sueño

La misión de la Phaeton está tan condenada a acabar mal como "Virtuality", la serie que, en teoría, iba a contarla. Es un misterio por qué Fox decidió emitir un piloto que nunca iba a pasar de ahí y promocionarlo con vídeos promocionales y entrevistas con Michael Taylor (co-creador del proyecto junto con Ron Moore), supongo que esperando que, el fin de semana anterior al 4 de julio, tendrían una gran audiencia. Lo cual es ser bastante iluso, algo que dudo que sean los ejecutivos de la cadena. Porque esto es un piloto, no una tv movie, y como tal, se dedica a presentarnos los personajes y los posibles conflictos que podrían presentarse más adelante, terminando con un giro final destinado a que nos pique la curiosidad por ver más episodios. La pena es que no habrá más, y justo habrían sido muy necesarios para juzgar si "Virtuality" iba a ir a alguna parte.

Así, sólo el piloto promete un buen montón de problemas de diferenciación entre la realidad y la ficción, con todos esos "fallos" en los módulos virtuales recreacionales (que prefiero no detallar más para no entrar en terreno spoiler). Además, por supuesto, del estrés de pasarte 24 horas al día encerrado en un espacio muy limitado con otras 10 personas con las que es inevitable que surjan tensiones, roces, peleas y romances. Si hubo dos cosmonautas, creo que de la Mir, que se pasaron casi toda la misión, con una duración de unos tres meses, sin hablarse, no hay más que imaginarse lo que puede pasar en un viaje de 10 años, y no a la órbita de la Tierra, sino a Epsilon Eridani, situada a unos 10,5 años luz, y en cuyo sistema planetario los científicos creen que podría haber una super-Tierra con capacidad para albergar vida. A todo eso, súmale que, justo después del lanzamiento, te dicen que la Tierra será inhabitable en unos 100 años y que tú puedes ser una de las únicas oportunidades de salvación de la humanidad. Eso estresaría aún más a cualquiera, ¿no?

Como digo, si bien lo idóneo habría sido poder ver un par de episodios más para ver cómo evolucionaba, "Virtuality" prometía. Tal vez no era una serie para Fox, sino que habría casado mejor con la nueva línea de Syfy, por ejemplo, pero la promesa de algo interesante está ahí, con un par de personajes intrigantes (y, como yo suponía, las semejanzas de la piloto con Starbuck no se quedan sólo en lo que Clea DuVall y Katee Sackhoff se parecen físicamente, al menos para mí), y un conflicto central entre lo virtual y lo real que, por cierto, es muy similar al que parece que tratará "Caprica". Tenemos también un HAL-9000 en potencia y alguna que otra duda sobre si la tripulación recibe toda la información necesaria para su misión, o si los manipulan para que el reality show que los sigue sea más emocionante.

Desde luego, habría sido una serie compleja y ambiciosa, incluso a pesar de que sus responsables dicen que su idea era encaminarla hacia el thriller, espero que no con la deriva que tomaba "Sunshine" hacia el final. Su influencia de la ciencia ficción de los 70, más filosófica, y su ambición al querer mezclar tres niveles de realidad eran, desde luego, sus principales obstáculos. No sabemos si, en el primer aspecto, habría terminado siendo una mala copia de "2001. Una odisea espacial", pero he de decir que, en cuanto al segundo, no creo que fuera difícil seguir cada uno de esos tres niveles, perfectamente diferenciados por su estética (el módulo virtual de Billie, la analista informática, me ha parecido un punto con su aire a lo "Alias" y su versión en japonés de la canción de "La familia Monster"). Resumiendo, que "Virtuality" se merecía una oportunidad porque, como decía Segismundo, la vida es un frenesí, una ilusión, una sombra y una ficción. Y esto podría haber dado mucho de sí.

Música de la semana: Me ha hecho gracia escuchar, en las promociones veraniegas de Cuatro, "I was made for loving you", de Kiss, que se usó en un anuncio de Renault hace algún tiempo. Entre esto y el grupo heavy muy semejante a ellos que salió en "Life", parece que vuelven a estar de moda.
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