11 julio 2009

El factor humano

Hay series que se siguen por su trama, por sus giros sorprendentes y sus cliffhangers, y otras, por sus personajes. La segunda opción hace que soportemos temporadas psicotrópicas y capítulos plúmbeos si nuestros favoritos se mantienen interesantes y divertidos, y un buen personaje y, sobre todo, un buen actor que le dé vida justifica que perdamos incontables horas de nuestro valioso tiempo viendo algo que, en cualquier otra situación, no merecería ni un vistazo superficial.

¿Cuántos no hemos visto la primera temporada de "Castle" sólo por Nathan Fillion? ¿Y cuántos hemos tenido paciencia con "Fringe" sólo porque Walter Bishop y su intérprete, John Noble, eran siempre muy interesantes? No hay manera de saber cuándo una serie te enganchará por sus personajes, o lo hará porque cuenta una historia interesante. Ya sabéis que un monotema clásico macguffinero son las similitudes entre "Perdidos" y "Galáctica", y en mi caso, esas dos series son los mejores ejemplos de esa dicotomía que exponía al principio, incluso estando las dos movidas por los personajes. Aunque algunos de los de "Perdidos" me resultan interesantes y nunca me cansan (como Juliet, Ben o Locke), de ella me engancha la trama, la forma en que nos cuenta la historia, los misterios... Es un "enganche" más intelectual que otra cosa, que está sujeto a la posibilidad de que cualquier pequeña inconsistencia te lleve a abandonar el barco.

De "Galáctica", sin embargo, siempre me engancharon sus personajes, más que la historia. Leyendo esas entradas de blogueros que están viéndola ahora por primera vez, recuerdo que Seis desde el principio me pareció fascinante, con su interés por las emociones humanas y su búsqueda del amor (la escena, en la primera temporada, en la que Doral se burla de ella por eso en una azotea de la Caprica arrasada es estupenda, sobre todo, por una Tricia Helfer sutil y que da en el clavo). La evolución que tiene a lo largo de toda la serie es, desde luego, de las mejores entre todo el reparto, quizá sólo superada, desde mi humilde punto de vista, por la del coronel Tigh. El tema central del conflicto de identidad, la búsqueda de qué es lo que nos hace humanos y únicos, está desarrollada perfectamente en Seis (y en otro personaje en concreto en el tramo final de la serie, pero no digo quién es para que no podáis llamarme Miss Spoiler). Cuando "Galáctica" acabó, se sucedieron en Internet las comparaciones con "Perdidos" y las preguntas de cuál de las dos era mejor, y hubo una comentarista, ahora no recuerdo dónde, que resumía la respuesta diciendo que, aunque ambas eran muy buenas series, "Galáctica" le había llegado más a nivel emocional.

Que TVE haya decidido emitir los 11 capítulos de "Unidad Central Operativa" en su web para mí es una buena noticia, porque está siendo una de mis series del verano. Y no tanto por los casos o las historias del resto de personajes (que están bien), sino por Sierra y Andrún. Como me pasaba con Crews y Reese en "Life", cualquier historia floja mejora por la relación entre ellos, por sus bromas privadas, por su lealtad y complicidad... Puedo soportar a un par de guardias (y un arco argumental que se ve venir desde la otra punta del planeta) que me resultan bastante cargantes sólo por ellos. La heterodoxia de Sierra y la impulsividad de Andrún se complementan perfectamente, y se han trasladado sin problemas desde la serie que los vio nacer, "Desaparecida" (que TVE por fin ha colgado en su web, loados sean los Dioses de Kobol). Y algo parecido me pasa con "The Wire". Apreciando su labor de reflejo y mosaico de una sociedad urbana concreta, sería capaz de aguantar hasta un capítulo doble de "El internado", por ejemplo, si existiera un universo paralelo que permitiera a Omar, Bunk, Freamon y Bubbles pasearse por Laguna Negra (y liquidar a todo el reparto de la serie).

¿No era Verónica la principal razón para seguir viendo la tercera, y descafeinada, temporada de "Verónica Mars"? ¿No eran Mulder y Scully la motivación más importante para no abandonar "Expediente X" a partir de la sexta temporada? ¿No son Barney y Robin el enganche más fácil a "Cómo conocí a vuestra madre"? Para mí lo son, al menos. Acabo de empezar la tercera temporada de "Torchwood", con su especial formato de miniserie, y aparte de haber tenido un intenso dejà vú a "Expediente X" (lo que para mí no es malo), y de empezar a sospechar lo que está pasando, confieso que vería a Jack y Gwen en prácticamente lo que fuera. Su relación era de lo poco que se podía salvar de la primera temporada, y con la evolución a mejor que ha tenido ella, se ha mantenido como algo de lo más interesante (digresión sobre "Torchwood": Permitid que llegue "virgen" al último capítulo por lo menos aquí, visto que en Twitter está imposible).

Resultado, que el factor humano tiene mucha más importancia de la que, a priori, le podríamos conceder. Seguir una serie por la trama es, quizás, más exigente en el sentido de que es mucho más fácil que perdamos el interés en el mismo momento en que empiece a desvariar si acaso un milímetro. Si la seguimos por sus personajes (o por algunos en concreto), es más difícil que abandonemos a las primeras de cambio. Pero es muy posible que, si lo hacemos, lo hagamos de modo definitivo.
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