20 julio 2009

El malo de la película

En algunos aspectos, un reality show no se diferencia tanto de una serie, sobre todo del género del culebrón. En los dos programas tendremos al favorito del público (el "bueno", si queréis) que lo hace todo estupendamente, que se lleva bien con todo el mundo y que no da problemas. El hijo que toda madre querría tener, como quien dice. Sin embargo, esto que en la vida real es una bendición, en un programa de televisión es un somero aburrimiento. ¿Y quién le pone un poco de sal al asunto? Un malo malísimo de la muerte.

Todo esto viene a cuento del culebrón prefabricado que Telecinco ha montado con la "expulsión" de Risto Mejide de "Operación Triunfo". Al amigo Mejide lo contrataron para levantar la audiencia del reality (creo que en el segundo año que lo emitió Telecinco) en un movimiento calcado al de "American Idol", que tiene a Simon Cowell como el "malo" oficial, del que sabemos que va a destrozar a los concursantes durante las audiciones, ser borde con ellos en las galas y a pelearse (con veladas acusaciones de homofobia incluidas, y reconocimiento de que todo estaba guionizado) con el presentador, el sosainas de Ryan Seacrest (al que Fox le ha hecho un contrato que ni Florentino Pérez). "American Idol" puede permitirse el lujo de perder las diatribas, probablemente un poco alcoholizadas, de Paula Abdul, pero no la maldad de Cowell, el espejo más evidente de Risto.

El malo es el que da el nivel del bueno, y el que salva cualquier trama infumable. Sin Mejide ni Cowell, los dos programas se quedan en una sucesión de números musicales (mucho peores los de "Operación Triunfo") y fían toda su suerte al carisma de los concursantes. "OT" cada vez está más falto de él, mientras "AI" se saca de la manga a gente como Adam Lambert. Los triunfitos hace tiempo que no son más que gente intercambiable con nombres artísticos que, de tan excéntrico, dan risa (¿Púa? ¿De verdad?), y que hacen que añoremos a Nina al frente de la academia. Liquidando a Risto, liquidan el único aliciente que tenía mucha gente para ver el programa (incluso aunque sólo fuera para indignarse y poder ponerlo verde al día siguiente con los compañeros de trabajo). Telecinco le va a dar su propio espacio en access prime time, intentando rascar parte del éxito de "El hormiguero" y "El intermedio", pero me da que tienen que pensar algo radical para sacar a "Operación Triunfo" del pozo de las audiencias al que va abocada. Y si no encuentran concursantes con carisma u otra "Rosa de España", acabarán contratando a otro clon de Simon Cowell (o a Lola González, que en "Fama" lo mismo les canta las cuarenta a los bailarines que se dedica a ser un paño de lágrimas).

P.D.: Conste que el señor Mejide no es santo de mi devoción, pero creo que, aún desempeñando un papel que es un plagio del de Cowell, era lo único que le daba personalidad a "OT".
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