14 noviembre 2009

I'm not a frakkin' cylon!

Agentes encubiertos y células durmientes infiltradas entre la población objetivo de su próximo ataque no son algo nuevo. Los "quintacolumnismos" eran un clásico de muchas películas rodadas en los 40 y ambientadas en la Segunda Guerra Mundial (muchas de las cuales servían como propaganda), con espías dobles y Mata-Haris varias (Mata-Hari es de la Primera Guerra Mundial, ya lo sé). Los lobos con piel de cordero dan mucho juego para tramas conspiranoicas y paranoias de todas clases y colores. En los 50, con el "terror rojo" desatado en EE.UU. por el Comité de Actividades Antiamericanas del senador MacCarthy y su búsqueda de comunistas "infiltrados" en todos los estratos de la sociedad americana, la histeria alcanzó cotas inéditas hasta aquel momento, y dio pie a clásicos como "La invasión de los ladrones de cuerpos" (que lo mismo es interpretada como anticomunista que como antimaccarthysta, y cuyo remake de 1978 es bastante inquietante).

Los thrillers políticos de los 70 retomaron el tema y cambiaron las vainas extraterrestres por traidores a la patria dispuestos a dar un golpe de Estado ("Siete días de mayo") o los soldados lobotomizados y programados de "El candidato del miedo" (que es de 1962, cierto, y también está dirigida por John Frankenheimer), o los espías cuyo doble juego llega más alto de lo que parece ("Los cinco tres días del cóndor"). Todo esto no se quedaba en el cine, por supuesto. "Los invasores" ya llevó a la tele, en 1967, a unos extraterrestres que adoptaban forma humana para conquistar la Tierra. Más adelante, estas tramas fueron evolucionando con los tiempos, y de los comunistas malos pasamos a los terroristas ("Arlington Road" es una película muy interesante sobre ello).

Todo esto viene a decir que, lógicamente, los lagartos de "V" no fueron los primeros en el esto y, últimamente, tampoco han sido los únicos. Ahí estaban los cylones de "Galáctica" y, en la vertiente de no ciencia ficción, "Sleeper cell". Que los malos sean físicamente indistinguibles de los buenos da pie a tensión, desconfianza, paranoia y a algo que puede resultar inquietante y muy entretenido de ver. Si está bien llevado, claro.

P.D.: Fue ver a Rekha Sharma en "V" y no me pude contener. ¿Cuándo dirá alguien "I'm not a frakkin' lizard"?
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