19 noviembre 2009

La última tentación del Doctor

ALERTA SPOILERS: Si no vais al día con los últimos especiales de "Doctor Who", lo mejor es que os monteis en el TARDIS y veais "The waters of Mars" antes de seguir adelante.Your call.

De todos los enemigos a los que ha tenido que enfrentarse el Doctor, el peor siempre ha sido él mismo. El poder absoluto corrompe absolutamente, que decía Lord Acton, y que el Doctor tenga, como último Señor del Tiempo, el control completo sobre las leyes del tiempo es siempre una gran tentación. Como también decía Yoda, la elección de los caminos fáciles lleva al Lado Oscuro de la Fuerza, y el Doctor ha estado más de una vez a punto de pasar esa línea. Pero siempre tenía alguien a su lado para evitarlo, ya fuera Rose, Martha o Donna, y en cuanto ha viajado solo más de la cuenta, ha acabado sucumbiendo a su peor tentación, aunque lo hiciera con la mejor de las intenciones. Como referencian adecuadamente en "The waters of Mars", la vez anterior que intentó cambiar un punto fijo en la línea temporal (en "Los fuegos de Pompeya", en la cuarta temporada), sus acciones sólo sirvieron para forzar que ocurriera, y lo mismo ocurre esta vez, sólo que es su megalomanía y su decisión de actuar como un semidiós lo que lleva a la capitana Adelaide Brooke a cumplir lo que ya había pasado y morir, aunque fuera por su propia mano.

Ese dilema moral del Doctor de ser testigo de la Historia, pero no intervenir, que siempre ha estado insinuado, ocupa el centro de este especial y lo hace de forma muy lógica y natural, porque lleva a Diez a plantearse que, efectivamente, se encuentra al final de su vida bajo esa forma. Ha perdido el norte, ha dejado que los sentimientos tomen control sobre su cabeza y se ha dejado llevar por la borrachera de saber que tiene un gran poder y que no queda nadie vivo que pueda evitar que lo utilice como mejor le venga en gana. Ésa es la fundación de muchos archivillanos en los cómics de superhéroes. Pero los humanos siempre acaban domando esos delirios de grandeza, por eso el Doctor necesita un acompañante, y es normal que el final de su tiempo esté precedido por una época de viajes solitarios.

En Navidad llegará el principio del fin de la época de David Tennant y Russell T. Davies al frente de "Doctor Who", y se abrirá la espera para ver cómo Steven Moffatt y Matt Smith recogen su testigo. Ese último especial, dividido creo que en dos partes, se titulará "The end of time" y nos trae de vuelta al mejor villano que ha tenido en estas cuatro temporadas, el Maestro. Es mejor que los Daleks, los Sontarans, los maniquíes asesinos y cualquier otro extraterrestre malvado que se os ocurra porque obliga al Doctor a enfrentarse con su propio reflejo, con la oscuridad que anida en su interior, con la tentación de creer que, por lograr un fin honorable, se justifican todos los medios a su alcance. Los tambores están sonando...
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