05 noviembre 2009

Panteras y leones

ALERTA SPOILERS: Sé que anoche se emitió el segundo capítulo de la cuarta temporada de "Friday Night Lights", pero aquí se hablará sólo del primero y, si no vais al día, creo que es mejor que no sigáis leyendo.

La división de Dillon en dos promete, y mucho. El dinero estatal no sólo ha partido la ciudad, sino también el corazón y las lealtades de algunos de nuestros protagonistas y, más en concreto, de la familia Taylor. Eric tiene que levantar literalmente desde las catacumbas a los East Dillon Lions, Julie se ve de repente sola en West Dillon High con el traspaso de Landry y Devin (la bajista de Crucifictorious) al este, y Tami sigue como directora de ese instituto rodeada por los "tiburones" que ahora mandan en los Panthers, y que están todos dirigidos por Joe McCoy. Tami, por cierto, acaba de recoger la herencia del "puño de hierro en guante de seda" que aplicaba Laura Roslin en las primeras temporadas de "Galáctica", y su "recadito" a McCoy durante el lanzamiento de la moneda del primer partido de los Panthers bien lo prueba.

La lucha de clases parece que va a adquirir más importancia en la cuarta temporada de "Friday Nigt Lights". En teoría, los dos institutos son iguales y reciben el mismo dinero del estado de Texas, pero ya vimos el apaño que organizan los patrocinadores de los Panthers con el mapa de la división administrativa para que los mejores prospects de la ciudad queden en su lado. No sería nada raro que, con esos tipos al frente, West Dillon acabara llevándose más fondos usando a su exitoso equipo de fútbol como reclamo. Lo que deja a los Lions en lugar muy malo para comenzar, pero del que sólo se puede ir hacia arriba. Alan Sepinwall comparaba el vestuario de ese equipo en el descanso de su primer partido con un grupo de soldados que acabaran de desembarcar en Normandía (y así titula su crítica con el famoso "We happy few, we band of brothers" de "Enrique V" que sirvió de título a "Hermanos de sangre"). Es probable que las penurias que tendrán que pasar los Lions sirvan para forjar los mismos lazos entre ellos, y tengo curiosidad por ver cómo evolucionará Vince "Smash 2.0" Howard (interpretado por Michael B. Jordan, cuyo Wallace en la primera temporada de "The Wire" dejó uno de los momentos más devastadores de toda la serie).

La odisea del entrenador Taylor con esos jugadores sin experiencia promete ser una de las tramas más interesantes de la temporada televisiva (más aún sabiendo que Taylor, más que entrenar a deportistas, está formando personas), del mismo modo que la navegación de Tami por entre los "piratas" de West Dillon apunta a una "guerra fría" que promete. Aunque estén separados profesionalmente, creo que la última imagen de ellos dos en el final de la tercera temporada va a marcar los nuevos capítulos, porque no parece probable que vayan a dejar de apoyarse por eso y, desde luego, sólo juntos podrán superar las adversidades que se les van a venir encima.

El derby Este-Oeste (que seguro que se producirá) va a ser con seguridad uno de los puntos álgidos de esta temporada, y más todavía porque, con este cambio de panorama, nuestras simpatías pasarán de los mimados, poderosos y arrogantes Panthers (personificados en ese J.D. McCoy que se ha pasado al lado oscuro) a los humildes y, a priori, eternos perdedores Lions. V0lver a escuchar ese "Clear eyes, full hearts, can't lose" en el vestuario de los Lions (presidido por la frase "Nunca abandones la pelea", que bien puede acabar teniendo la misma resonancia para ese equipo que el mítico "nunca caminarás solo") ha valido por todo el estupendo primer episodio.

P.D.: Simplemente genial el intercambio de roles de Landry y Matt en el patio de la casa de éste último, con la abuela de Saracen diciendo "Landry, no lances más el balón. Pareces una chica".
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