06 noviembre 2009

En ascuas

Hay una cosa que cualquier fan de una serie odia casi más que las cancelaciones súbitas, las largas vacaciones de verano, los invitados famosos a lo Paris Hilton (o Britney Spears) o la muerte de alguno de nuestros personajes favoritos: los parones. Tras meses esperando que llegue la nueva temporada de tu serie preferida, resulta que tienes que soportar un hiato de tres semanas al cabo de cinco episodios, luego tienes otros cuatro seguidos y... ¡bam! Vacaciones de Navidad. Y así avanzas, a trompicones, hasta llegar al final de temporada, cuando vuelves a estar en la casilla de salida, con otros cuatro o cinco largos meses hasta por delante hasta que el engranaje se pone en marcha de nuevo.

Los parones, sin embargo, son un mal necesario si las cadenas quieren que 24 ó 26 episodios como máximo les duren de septiembre a mayo. Si los emitieran de seguido, en enero no tendrían ni una sola serie y acabarían gastándose el doble de dinero en ficción, así que hay que cortar por alguna parte. Y puede haber muchas razones para que una serie nos deje "colgando del acantilado" durante varias semanas.

- El béisbol: Esto es típico de Fox en octubre, pues tiene que hacer acomodo a la fase final de los play-offs de la MLB en su parrilla. Pero la onda expansiva a veces se nota también en las demás cadenas, que prefieren no enfrentar capítulos nuevos a, por caso, el quinto partido de la final de la National League entre los Philadelphia Phillies y Los Ángeles Dodgers. De hecho, la victoria de los Yankees en la World Series (son así de arrogantes y ése es el nombre de la final) ha sido la más vista en los últimos cinco años: 22,3 millones de espectadores, ahí es nada. Y jugaban un partido cada dos días. No sé qué es más aburrido, el béisbol o el críquet.

- Fiestas de guardar: El solsticio de invierno es sinónimo de parón obligatorio y, por ende, muy largo. Diciembre es el mes de los especiales, de las películas teleflineras navideñas ñoñas y de demás cosas que nos obligan a que desempolvemos esas series que llevan desde el verano acumulando polvo virtual en nuestros discos duros. Pero nunca nos pusimos tan contentos de que llegara el 7 de enero.

- La Casa Blanca: Al principio de esta temporada de otoño, Barack Obama dio varios discursos televisados que, francamente, para los aficionados a la serie eran un tostón, porque mandaban toda la parrilla a la porra. Por suerte, eso sólo es de vez en cuando.

- Los sweeps: Los sweeps, o barridos, de audiencia, son unos momentos muy importantes para todas las cadenas porque es cuando se hacen las mediciones más completas y detalladas de la audiencia de todas las cadenas. Hay uno en noviembre, otro en febrero, un tercero en mayo y el último, en julio, y muchas series aprovechan para lanzar toda su artillería pesada, desde actores invitados de postín a muertes sorprendentes o giros de guión que te dejan, como dirían en "Muchachada Nui", "con el culo torcido". No es raro que las producciones con menos audiencia se tomen un descanso en esos meses para no empeorar la media de la cadena (como le ha ocurrido al combo de los viernes de Fox, "Brothers" y "Dollhouse"), y otras descansan antes para luego soltar la ristra de episodios superimpactantes cuando más cuentan.

- Imposiciones del "guión": A veces, el ritmo de producción de una serie (un capítulo de un drama tarda unos 8 días en rodarse) va más lento que el de emisión, y es necesario reservarse los episodios nuevos para dar tiempo a que haya más en la recámara. Otras veces, es el caos en la producción (o el descontento de la cadena) lo que lleva al hiato, y entonces no suele ser una señal nada halagüeña.

- Estrategias de programación: En el cable, su temporada de estrenos es el verano, pero no es raro que algunas de sus series se reserven unos pocos episodios para emitir en enero, con el comienzo de la midseason. ABC Family y Syfy han tenido algunos parones de ese estilo a prueba de taquicárdicos. No me imagino quedarme colgada en medio del arco de la Pegasus de la segunda temporada de "Galáctica" en agosto o septiembre y tener que esperar hasta enero para ver cómo sigue. Bueno, sí me lo imagino.

- Porque sí: Puede haber todo tipo de razones incluidas en este saco, desde el deseo de "estirar" la serie todo lo que se pueda a retirarla de la programación "temporalmente" por baja audiencia. Nunca se sabe lo que se le puede ocurrir a la cadena para justificar un hiato que parezca surgir de la nada. Y los hiatos, a veces, los carga el diablo.
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