24 noviembre 2009

El encanto de la serpiente

El otro día, TV Gal se preguntaba cuál era el personaje masculino más encantador y carismático de la parrilla actual en Estados Unidos. Su elección era Richard Castle, sobre cuyo carisma, un poco de niño grande, se apoya toda "Castle", siempre jugando con el riesgo de ser vampirizada por su personaje central. Él es un buen ejemplo de la corriente de situar hombres cuyo encanto les sirve para salirse siempre con la suya en el centro de bastantes series contemporáneas, sobre todo procedimentales. El carisma nos puede hacer perdonar grandes errores en las series (los capítulos de "La mujer biónica" con Katee Sackhoff de mala hasta merecían la pena, y muchos de los problemas de "FlashForward" vienen de que el carisma que le sobra a Sackhoff, le falta a Joseph Fiennes), y es la base sobre la que se han construido carreras enteras. Que se le pregunten a Cary Grant (que tenía más cosas debajo de esa fachada de encantador de serpientes).

Patrick Jane, Charlie Crews de la extinta "Life", Sawyer, Tim Riggins y su encanto de malote un poco Starbuck, incluso Seely Booth, que le confiesa a Brennan que puede ser devastadoramente encantador si ella no está mirando, se sirven de ese carisma para lograr cualquier objetivo que se propongan, o para escapar de alguna dificultad. El coronel John Sheppard de "Stargate Atlantis" lo ha utilizado alguna que otra vez, y siempre hay algún personaje que intenta imitar a Han Solo, quintaesencia de los tipos encantadores con dobleces y que, aunque parecen duros y egoístas, en el fondo tienen buen corazón. También Fox Mulder se sirvió muchas veces de su encanto y su ironía para conseguir algo.

Lo curioso es que estos personajes, a veces un poco caraduras, suelen ser casi siempre hombres (me imagino que para atraer al público femenino). En el lado femenino, ahora mismo sólo se me ocurren dos mujeres televisivas que tiraran también de encanto (y mucha labia) para salirse con la suya, Lorelai Gilmore y Verónica Mars. Es difícil encontrarse personajes tan bien construidos como esos dos, y que no se ciñan sólo a algún estereotipo basado en el físico. Por cierto, que la velocidad a la que hablaba Lorelai nos sirve para explicar de dónde viene el título de esta entrada, precisamente de una clásica comedia de los 40, dirigida por Howard Hawks, en el que también hablan rapidísimo, y cuyos protagonistas, Cary Grant y Rosalind Russell, derrochan encanto, química y timing cómico: "Luna nueva". Que no tiene nada que ver con vampiros ni amores imposibles, sino con periodistas. Uno de los diálogos que yo más recuerdo de la cinta es el que responde Russell cuando le dicen que el personaje de Grant tiene mucho encanto: "Es natural en él. Su abuelo era una serpiente".
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