26 octubre 2010

El amor-odio a la HBO

Todo el mundo tenemos ideas preconcebidas, ciertos conceptos que tomamos tal vez no como verdades universales, sino como guías casi inamovibles en nuestro camino. También tenemos todos nuestros propios clichés, cosas que repetimos casi sin darnos cuenta hasta gastarlas. Si lo aplicamos a las series, uno de esos lugares comunes en los que es prácticamente imposible no caer es la coletilla "si es HBO, es sinónimo de calidad" (y diferentes variaciones de ella, del tipo "sello de calidad HBO" o cualquier otra cadena de cable o de prestigio que se os ocurra, ya sea AMC, Showtime, FX o hasta la BBC). No es algo malo de por sí. Muchos espectadores son seguidores de las series que emite determinada cadena y, cada vez que estrena una nueva, le dan una oportunidad porque saben que les va a gustar, para ellos tiene una cualidad atrayente (y esto se aplica igual a los fans de ABC Family o la NBC).

Lo curioso de esto, especialmente en el caso de las cadenas por cable y, concretamente, de HBO, es como ese marchamo que para unos es garantía de calidad, para otros lo es de pretenciosidad y aburrimiento. Aquí casi no hay medias tintas. O amas "The Wire", "Oz", "Los Soprano" o "Sexo en Nueva York", o las odias profundamente. Uno de los últimos ejemplos de esta división lo vimos con el estreno de "Boardwalk Empire"; para unos, una obra maestra; para otros, un envoltorio vacío encumbrado sólo por ser de HBO. Con esta serie, no puedo evitar que la segunda corriente me parezca demasiado prejuiciosa, pero cada uno tiene sus fobias. A veces, leer epítetos muy elogiosos de series del cable suscita ciertos prejuicios, es cierto, pero cerrarse sólo a unas cadenas "de prestigio" o evitarlas por todos los medios tampoco me parece buenas opciones.

Claro, que a veces puedes ir de un lado a otro del espectro con una sola serie. Las dos primeras temporadas de "A dos metros bajo tierra" me parecieron estupendas, con una gran mezcla de humor y drama y unos personajes complejos e interesantes. Sin embargo, en la tercera comencé a notarla demasiado pretenciosa y con una peligrosa tendencia al melodrama desatado, y la abandoné. He leído por ahí que en la última entrega retoma lo bueno de su principio, pero no me veo con fuerzas de retomarla. Como digo, cada uno tiene sus fobias. No puedo evitar tener manía a "The Big Bang theory", o creer que "The Closer" se merece más respeto, o que "Luther" no es tan brillante (aunque sea muy recomendable) o que a quienes no les gusta "Fringe" están viendo una serie diferente de la que veo yo (y eso va también por los detractores de "Cómo conocí a vuestra madre" y "Modern family"). Disentir, tener nuestros prejuicios e intentar convencer a la gente es inevitable y no hay ningún problema con ello. Siempre y cuando no tratemos a los demás como descerebrados sin criterio, porque eso ya estás diciendo muy poco del nuestro propio.
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