06 octubre 2010

Cuando las luces se apaguen

El día 27 de octubre comienza en DirecTV la quinta y última temporada de "Friday Night Lights". Serán nuestros últimos trece episodios en Dillon (Texas), los últimos en los que veremos a todo un pueblo vivir un escape de su difícil realidad a través del equipo de fútbol americano de su instituto. Cuando las luces del estadio se encienden la noche del viernes, nada más importa, y las victorias y las derrotas se viven como si los Panthers (o los Lions) fueran los Dallas Cowboys y estuvieran jugándose el pase a la Super Bowl. El ambiente, la atmósfera de ese pueblo, que puede llegar a ser muy opresiva, es uno de los mayores logros de esta serie, que siempre fue una de las preferidas por los críticos y, a cambio, una de las más ignoradas por la audiencia, hasta el punto que añadir simplemente "quinta temporada" a su título parecía una quimera cuando se estrenó, en el otoño de la temporada 2006/07.

Su vida no ha podido ser más azarosa. Una de las últimas cosas que hizo Kevin Reilly antes de que lo echaran de la NBC y se fuera a Fox fue renovarla por una segunda temporada (junto con "30 Rock"), a pesar de unas audiencias realmente tristes. Esa segunda entrega se vio lastrada por los intentos de hacer la serie más accesible a un público nuevo que no llegó, y por la huelga de guionistas, que cortó la temporada en el episodio 15. En buena lógica, aquél debería haber sido también su final, pero una de las pocas cosas buenas que Ben Silverman hizo en la NBC fue acordar con DirecTV la salvación de la serie (un camino que luego ha seguido "Damages"). Y, de algún modo, aquella tercera temporada ya compartida entre ambos canales fue como un reseteo de la serie, algo así como un empezar de cero sin dejar de lado la evolución de algunos personajes, a los que les tocaba marcharse del instituto y dejar el equipo.

Desde ese momento, "Friday Night Lights" ha reclamado su lugar entre las mejores series de la última década. Lo que la distingue no es lo que cuenta (que ya hemos dicho que, muchas veces, sería carne de culebrón juvenil), sino cómo lo cuenta. Sus actores tienen libertad para improvisar, se rueda con varias cámaras a la vez que permiten que las escenas no se corten para preparar un plano y su contraplano, en un estilo pseudo-documental que ayuda a transmitir la sensación de que estás ahí. Y luego, claro, tiene en su centro a Eric y Tami Taylor, esa pareja que interpretan de un modo sutilmente grande Kyle Chandler y Connie Britton, las mayores alegrías de la pasada ceremonia de los Emmy. Aquí hay pocas pirotecnias y, en realidad, el fútbol es importante en la medida en que es, para muchos personajes, el momento más álgido de sus vidas, el único momento en el que fueron estrellas.

Como no podía ser menos, recomendar "Friday Night Lights" es harto difícil. Con ésta, más que el "complejo Eiffel", lo que hay son los prejuicios de que será una americanada y de que no es más que un culebrón ensalzado por la crítica. Qué se le va a hacer. Ese "clear eyes, full hearts, can't lose" seguirá siendo un saludo sólo entre iniciados.

P.D.: DirecTV ha vuelto a la carga con sus promociones, esta vez optando por algo un poco más convencional. La canción elegida, eso sí, va que ni pintada con el hecho de que es la temporada final: "When the lights go out", de The Black Keys.
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