24 octubre 2010

Conspiración de silencio

Trasladar la austeridad, la sensación de agobio y de ser vigilado, la lentitud con sentido y la idea de que todo está podrido que se estilaban en muchos thrillers políticos de los 70 era uno de los motores de "Rubicon". Tomar esa decisión estilística para adentrarse en una historia de analistas de inteligencia y conspiraciones de alto nivel marca el modo en el que se cuenta la historia, calificada en muchos sitios como la anti-"24" por ser la antítesis del ritmo frenético y los giros continuos de la serie protagonizada por Jack Bauer. Sin embargo, eso no quiere decir cque las peripecias de Will Travers y el resto de sus compañeros en el Instituto de Política Americana no enganchen. Han logrado mostrar un interesante retrato de la gente que trabaja en esos think tanks, y al llegar al final (pensado claramente para una segunda temporada que no está claro que vayan a tener), comprobamos que todo lo que nos han contado en los doce episodios anteriores, y que podíamos haber descartado como "de relleno", tenía su importancia en la trama.

No obstante, conforme avanzó la temporada, hubo dos personajes que se adueñaron de la función. Uno es Truxton Spangler, el director del API, un tipo muy bien relacionado y poderoso, cuyo retrato se ha ido haciendo más y más complejo, y hasta shakespeariano, según descubríamos hasta dónde llegaba de verdad su influencia en la sombra. Y el otro es Kale Ingram, alguien que, en el mejor estilo de Kalinda en "The good wife", es un misterio incluso cuanto más sabemos de él. Y, quien se acerque a la serie ahora, no debe preocuparse porque se dejen cabos sueltos o no nos resuelvan nada. Esto no es "The event". Es posible sumar dos y dos con bastante rapidez en el momento en el que Will va recogiendo nuevas piezas, y cuando finalmente vemos de qué va todo, es bastante probable que lo hayamos adivinado mucho antes.

Lo cual no es en absoluto malo. La conspiración de "Rubicon" es una de las más viejas y, al mismo tiempo, de más actualidad en los thrillers políticos, y la presentan de tal modo, que lo queremos saber no es si Will logrará descubrirlo todo, sino cómo va a poder detenerlo. La última escena de la primera temporada es realmente reveladora sin necesidad de explicarlo todo. Da por supuesto que el público es medianamente inteligente para no necesitar carteles luminosos que te digan "éste es el malo". Y ésa es otra cosa notable; nadie es bueno o malo exclusivamente, incluso los conspiradores, a pesar de que sus motivos son, desde luego, los más fríos y egoístas.

Es lógico que una serie como "Rubicon", con un ritmo pausado que deja que las cosas sigan su curso natural y cuyo motor es más intelectual que emocional, deje frío a más de uno. No es de consumo rápido y , por supuesto, no es perfecta. Pero una serie que logra mostrar como algo apasionante a cuatro personas encerradas en una sala de reuniones, analizando contrarreloj pilas y pilas de papeles se merece respeto.

Música de la semana: Primero, sólo una curiosidad a la que sé que llego tarde, pero que yo vi el otro día en uno de los escasos momentos en los que MTV España pone música, y no es otra que "Redes sociales", la visión de Tote King de la vida conectada a todas horas a Internet. Segundo, otra curiosidad, ésta más chocante, como es escuchar "Lady Dilema", de Carlos Berlanga, de fondo en un anuncio del Tesoro Público. Esto no me lo esperaba.
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