02 octubre 2010

Liz Lemon contraataca

El año pasado, mientras las nuevas comedias eran saludadas como, probablemente, no sólo los mejores estrenos sino también como las mejores series de la temporada, las que llevaban ya varios años en antena recibían un severo correctivo por parte de los críticos. "The office", "Cómo conocí a vuestra madre" y "30 Rock" fueron descartadas y se afirmó de elllas que habían caído bastante bajo. No sé cómo habrá vuelto la primera porque no la veo, la segunda está volviendo a sus raíces (aunque las dos posiciones enfrentadas sobre esta serie temo que nunca se reconciliarán) y la tercera ha regresado a toda velocidad y lanzando más chistes por fotograma de los que nuestro cerebro puede procesar, como de costumbre. Este año perdieron el que podría haber sido su cuarto Emmy consecutivo a la mejor comedia, y es como si eso hubiera servido de acicate en el principio de la quinta temporada.

La pareja que forman Jack y Avery (o Javery, como los llama Liz) parece realmente un emparejamiento hecho en el cielo, y cada vez que Jack aparece tirado en el sofá del despacho de Liz para pedirle consejo es garantía de que algo divertido va a pasar. No tienen en realidad una trama que seguir, pero cualquier cosa vale si luego van a usar a media plantilla de presentadores del telediario de la NBC para hacer un chiste (que fichen definitivamente a Brian Williams de secundario, que está desperdiciado en las noticias). Estás usando más a Pete, que siempre ha sido un contrapunto muy divertido para Liz con todas sus quejas por el trabajo y sus excusas para no irse a casa, y las reglas mnemotécnicas de Tracy están a la par de las de Phil Dunphy (y resultan igual de peregrinas y efectivas).

La competencia esta temporada de las comedias de la CBS es un riesgo muy serio para la supervivencia de "30 Rock", aunque a ellos no parece importarles demasiado. El próximo día 14 tendrán un capítulo en directo por el que yo tengo bastante curiosidad (más aún sabiendo del pasado en "Saturday Night Live" y en el teatro de sus principales responsables), y tener en el centro a una Liz relativamente contenta en su vida personal es un cambio de tono interesante, aunque en el trabajo todo siga siendo una casa de locos. Si continúan sacándose de la manga cosas como los vídeos de consejos paternofiliales de Jack, el cuarto Emmy va a ser difícil que lo pierdan.
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