20 octubre 2010

El retraso de la costa Oeste

En 2007, al principio de la huelga de guionistas, prácticamente todo el reparto de "30 Rock" hizo una dramatización en un teatro de Nueva York del último guión escrito antes del parón, pero entonces aún sin emitir. La función era benéfica, a favor de los técnicos de la serie que se quedaron sin trabajo en cuanto se interrumpió su grabación, del estilo que hicieron entonces otros programas como "Saturday Night Live". De paso, sirvió también para plantar las semillas del episodio en directo (una vieja tradición en la NBC) que emitieron la semana pasada. Con dos pases (uno para la costa Este y otro para el Oeste), Tina Fey y compañía lograron que, aunque "S#*! my dad says" los ganara en audiencia, no se hablara más que de ellos al día siguiente, lo que no está mal para una comedia en su quinta temporada y con nada más que "docenas y docenas de espectadores".

Como bien indican por aquí, fue más un regalo para los fieles que otra cosa, para los que sí merece la pena ver las dos versiones y luego buscar las diferencias (claras, claras, no hubo tantas, pero las hubo). Se las arreglaron para mantener los flashbacks absurdos marca de la casa e intentaron también mantener el ritmo de los capítulos normales con mucha cámara en mano, aunque, al contar con público en directo, su ratio de chistes por minuto no podía ser tan alto como habitualmente. En lo que sí se salieron fueron en las meta-referencias que tanto les gustan, empezando por Jack quejándose de que su despacho se veía raro, "como una telenovela mexicana", siguiendo por otro de esos descaradísimos y sarcásticos product placements y todas las referencias a cosas que salen mal en los capítulos en directo, y terminando por mi parte favorita: tener a Julia Louis-Dreyfus interpretando a Liz Lemon en los flashbacks.

Para los que igual no lo recordéis, cuando Tina Fey ganó el Emmy a la mejor actriz de comedia en 2008, en su discurso de agradecimiento se acordó de Louis-Dreyfus, nominada por "The old adventures of new Christine", al explicar que, cada vez que no sabía cómo abordar una escena, su marido le decía que, simplimente, imitara a Julia Louis-Dreyfus, así que tenerla como el doppelgänger de Liz fue un gran punto. "30 Rock" logró mejorar un poco su audiencia y, como hemos dicho, comparar las dos versiones se convirtió en el pasatiempo favorito en los blogs televisivos al día siguiente. Pero aunque estuvo bien (a mí se me pasó en un suspiro, habría seguido viendo a Jack y Liz otros veinte minutos sin problema), la serie es como es por su montaje, su falta de risas enlatadas (que permite colar todos los chistes del mundo y más) y su look menos de sitcom.

P.D.: Sí, el título de la entrada proviene de un capítulo de "Studio 60", "The West Coast delay". Esa serie y "30 Rock" tienen una historia compartida realmente curiosa, porque las dos debutaron en la NBC en el otoño de 2006. En más de una ocasión, Tina Fey ha reconocido que pensó que la serie de Aaron Sorkin sería la que aguantaría, y que ellos morderían el polvo antes de acabar siquiera el año, pero la historia acabó siendo diferente.
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