09 febrero 2011

Al modo de Chicago

"It's the Chicago way". Esta frase de "Los intocables" no sólo es la inspiración para el título de la nueva serie de Shawn Ryan, "The Chicago code", sino que también resume su espíritu y el tema que intenta mostrar a través de la pugna entre la superintendente de policía y uno de los próceres de la ciudad, que representan dos puntos de vista diferentes sobre el Chicago que quieren. Teresa Colvin es la primera mujer que alcanza un cargo tan alto en el departamento, y quiere usarlo para limpiar la policía y, si puede, el resto de la ciudad de elementos corruptos. Ronin Gibbons, que fue el valedor de Colvin para llegar a superintendente, dirige la ciudad desde el ayuntamiento (es el más importante por debajo del alcalde) a través de esas corruptelas, favores y maniobras a lo Nucky Thompson, que tal vez hasta lleven sus conexiones al mundo del crimen organizado.

Ese es el esquema básico y la trama continuada de la serie. Nos dejamos al tercero en discordia en todo el tinglado, el detective de homicidios Jarek Wysocki, ex compañero de Teresa, un tipo solitario que despacha compañeros con la misma rapidez con la que Rachel Berry se pone a cantar en "Glee" y que es la persona en la que ella confía para llevar a cabo su limpieza e investigar todos los casos que puedan estar relacionados con las actividades en la sombra de Colvin. Todo esto es bastante más complejo de lo que parece y, en realidad, su explicación daría para un piloto de dos horas, pero "The Chicago code" lo comprime en 45 minutos, razón por la que su primer episodio va a toda velocidad y suelta tanta información, que seguramente necesitamos un par más de capítulos para digerirla y hacernos una mejor idea del tapiz sobre el que se mueven los personajes. Si una cosa hemos aprendido viendo "The good wife" es que Chicago es una ciudad con unas interacciones entre todas sus capas realmente complicadas y un modo especial de hacer las cosas, y la nueva serie de Shawn Ryan se va a meter de lleno en ellas.

De momento, hay que decir que los tres actores elegidos para interpretar a Colvin, Gibbons y Wysocky (Jennifer Beals, Delroy Lindo y un Jason Clarke que debe decidir con qué acento va a hablar) nos presentan rápida y eficientemente a sus personajes sin necesidad de hablar, y entre Beals y Clarke apunta una dinámica que de verdad parece tener toda una historia a sus espaldas. Por supuesto, en el piloto apenas da tiempo a que empecemos a conocerlos más, y su caracterización se hace en detrimento de otros secundarios que tampoco tienen mala pinta. El nuevo compañero de Wysocki, Caleb Evers (Matt "Luke Cafferty" Lauria), puede ser un contrapunto divertido para la intensidad con la que Jarek va a todas partes.

Cuando llevemos más episodios podremos comprobar si el potencial de "The Chicago code" se desarrolla por completo. De momento, además de todo lo dicho, hay que darles puntos extra por rodar en Chicago (y no en un Nueva York disfrazado, lo que es un pequeño hándicap para "The good wife") y no deja de resultar simpático que la excusa para evitar los tacos y las expresiones malsonantes sea que a Wysocki no le gusten.
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