01 febrero 2011

En el corazón de la montaña

Una comunidad cerrada y casi aislada de todo el mundo por razones geográficas (sus habitantes viven entre montañas), sociales y hasta familiares, pues gran parte de sus miembros están emparentados en grados de mayor o menor cercanía; ese es el escenario en el que se desarrolla "Winter's Bone", una de las grandes triunfadoras del festival de Sundance del año pasado y la representante tal vez más indie en las nominaciones a los Oscars de este año. Basada en un libro de Daniel Woodrell, es sólo la segunda película como directora de Debra Granik, que logra crear una atmósfera de endogamia muy eficiente al contar la búsqueda de una adolescente de su padre, metido en el negocio de las metanfetaminas que sirve de sostén para casi todas las familias de la zona.

Ree, que es como se llama la chica, debe encontrar a su progenitor para no perder su casa y poder mantener unida a su familia, formada por su madre enferma y sus dos hermanos menores, a los que ella debe sacar adelante, y lo hace desplegando una gran resolución y fuerza de voluntad, que le lleva a continuar buscando a pesar de la hostilidad y las amenazadas, no todas veladas, que se encuentra para que se detenga. La cinta insinúa un turbio mundo de lealtades mal entendidas y actividades delictivas, dominado por la omertá, en el que todos los implicados saben lo que ocurre pero nadie habla de ello. Al mostrarlo todo desde el punto de vista de Ree, no vemos nada, pero es perfectamente posible hacerse una buena idea de lo que sucede y del ambiente en el que ella tiene que vivir.

Confieso que, más de una vez, me sorprendí esperando que apareciera por allí Raylan Givens, porque la película comparte con "Justified" ese centro en clases bajas del sur de Estados Unidos que se dedican al mercadeo de droga y que se rigen por sus propias reglas, y aprovecha bastante el escenario natural de las montañas Ozark. También tiene un estilo muy clásico del indie norteamericano, tan frío y austero como esas montañas y la gente que vive en ellas. "Winter's Bone" ha servido, principalmente, para lanzar a su protagonista principal, Jennifer Lawrence, que hasta ahora tenía en su currículum, sobre todo, bastante televisión (incluyendo un capítulo de "Medium" en el que era una joven Allison DuBois), y que a partir de aquí ha dado el salto a superproducciones como "X-Men: First Class". Lawrence ofrece un personaje central sólido que permite que la película funcione.

Ese ritmo tan indie y tan de Sundance (bastante más que "Los chicos están bien") puede echar para atrás a más de uno, y también puede haber quien piense que en la película no pasa nada. "Winter's Bone", como hemos dicho, insinúa, no muestra, y eso es suficiente para darnos una idea bastante convincente de la comunidad de gente en la que está ambientada.
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