15 febrero 2011

Coraje y castigo

Los Oscars tienen, de vez en cuando, la costumbre de nominar, sobre todo en el apartado de actriz secundaria, a niñas muy jóvenes que participan en películas adultas en las que, por las razones que sean, su interpretación acaba destacando. Tatum O'Neal y Anna Paquin ganaron sendos Oscars antes de haber cumplido 12 años, Abigail Breslin tenía 11 cuando fue candidata por "Pequeña Miss Sunshine" y Keisha Castle-Hughes, 12 cuando recibió su nominación por "Whale Rider". A estos pequeños prodigios se une ahora la debutante en el cine Hailee Steinfeld, que con 14 años le tocó el papel protagonista de "Valor de ley", la revisión de los hermanos Coen del libro de Charles Portis y de la película dirigida por Henry Hathaway en 1969, que le reportó a John Wayne su único Oscar.

Steinfeld está nominada a la mejor actriz secundaria en la próxima entrega de los premios de la Academia de Hollywood, seguramente por su edad, porque sobre sus hombros recae la carga de llevar el peso de toda la película. Su personaje, la terca, decidida y muy recta adolescente Mattie Ross, se embarca en la caza y captura del bandido que asesinó a su padre, y para ello recluta a un marshall borracho y con fama de despiadado, de los de disparar primero y preguntar después, Rooster Cogburn. Steinfeld aguanta perfectamente el tipo ante un Jeff Bridges que, a veces, parece estar interpretando a un tatarabuelo de El Nota, como apuntaron en un programa de televisión de Estados Unidos, un tipo que ha cruzado tantas veces la línea de la ley, que casi se cree por encima de ella.

Lo que los Coen orquestan es un western de los de toda la vida, punteado con algunas gotas de humor muy de su estilo, y con unos clásicos planos abiertos que incluyen el paisaje como un personaje más de la trama. Este es árido, duro y, en ocasiones, seco y feo, y así los hombres que lo habitan son también feos, duros y hostiles. Y también bastante idiotas, y su estupidez los hace ser demasiado atrevidos para su propio bien y cometer todo tipo de malos actos, un tema recurrente en las películas de los Coen, ya sea "Sangre fácil", "Fargo" o, explotando más la sátira cruel, "Quemar después de leer". La ignorancia a veces puede confundirse con el valor, eso que Mattie busca en los hombres que elige para que venguen a su padre. Porque lo que ella busca no es justicia, sino venganza, y por el camino, aunque prueba su coraje, también recibirá en parte castigo. Casi todos los personajes, de hecho, lo harán de un modo u otro y en diversos grados.

Curiosamente, "Valor de ley", que se estrenó en EE.UU. el día después de Navidad, fue la única película de un gran estudio que realmente fue un éxito de taquilla en ese periodo. El 2 de enero ya había superado los 100 millones de dólares de recaudación, convirtiéndose en el taquillazo navideño menos esperado y, si no recuerdo mal, el mayor éxito de público de los Coen (quizás también la película suya que se estrenaba en más salas de primeras). "No es país para viejos", a pesar de ganar el Oscar y todo, no llegó a los 77 millones de dólares en Estados Unidos.
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