21 febrero 2011

El "fantasma" de Cameron

A priori, una de las mejores ideas que tuvo "House" fue despedir a todo el viejo equipo de diagnóstico (Chase, Cameron y Foreman) al final de la tercera temporada, y empezar la cuarta con la elección, a lo casting de "Survivor", de los nuevos integrantes de dicho equipo. Aquellos episodios inyectaron un poco de aire fresco y permitieron que House sacara su lado más manipulador y juguetón, que bien llevado resulta siempre muy divertido. Sin embargo, paradójicamente, el desarrollo de los nuevos empleados de House (Taub, Trece y Kutner) perdió frescura muy rápido y ninguno de ellos conseguía superar la sombra de los tres originales, sobre todo cuando estos aún seguían pululando por ahí sin que los guionistas supieran muy bien qué hacer con ellos.

Uno de mis principales problemas con la serie desde entonces es que se empeña en mostrarnos a los nuevos personajes femeninos como si fueran variaciones de Cameron. Pasaba al principio con Trece, cuando House intentaba por todos los medios averiguar cosas de su pasado, pero de un modo más agresivo e hiriente. Algunas de las discusiones que tenían los dos sobre la idoneidad de algunos tratamientos y la necesidad de informar de ellos al paciente recordaban también a las que House y Cameron mantenían en los inicios de la serie, aunque es verdad que Trece era menos idealista, por decirlo de algún modo. Finalmente, en la sexta temporada, ella fue tomando un camino propio (alejado de Foreman, gracias al cielo) que hizo que superara mis reticencias, y cuando la emparejaban con Taub para hacer alguna prueba resultaba muy divertida. Pero los compromisos cinematográficos de Olivia Wilde la han mantenido lejos del Princeton Plainsboro durante buena parte de la séptima temporada, y el personaje que han introducido para suplirla temporalmente vuelve a caer, otra vez, presa de la sombra de la doctora Allison Cameron.

Masters, a la que interpreta Amber Tamblyn, es como Cameron al principio de la serie: cree en la bondad intrínseca de las personas, en que no se debe engañar ni mentir al paciente y sus discusiones con House versan muchas veces sobre la ética de los tratamientos. Es cierto que Masters es mucho más terca e impermeable al cambio que Cameron, que va evolucionando de un modo paralelo a House, y eso la convierte en potencialmente insoportable (yo estoy deseando que vuelva Trece, lo que pensé que nunca iba a pasar), y su manía de decirle siempre la verdad a todo el mundo se está volviendo irritante. Pero en lo básico, lo que más me molesta es lo mismo que me molestaba al principio con Trece; que sean otra versión de Cameron. Y esta dejó la serie hace ya tiempo, así que es momento de pasar página de una vez.

Últimamente, se suceden los rumores sobre si la próxima temporada (la octava) no será la última de "House". El contrato de Hugh Laurie acaba entonces, así que no sería nada extraño, sobre todo teniendo en cuenta que, aunque la audiencia sigue siendo buena, sí muestra signos de desgaste inevitable (la semana pasada, en su primera media hora fue superada en las demos por "Cómo conocí a vuestra madre", quedando segunda). La serie lleva ya unos años que se reserva sus mejores capítulos para abrir y cerrar las temporadas, y en medio se deja llevar, y después de cómo terminó la sexta entrega, tengo curiosidad por ver qué se les ocurre para cerrar la séptima.
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