23 febrero 2011

Pues no es para tanto

La ampliación de las nominadas al Oscar a mejor película de cinco a diez se hizo motivada, principalmente, por el jaleo que se montó cuando "El caballero oscuro" se quedó fuera de esa categoría en los Oscars de 2009. La Academia vio cómo volvían a caerle las críticas habituales de que las nominadas estaban muy alejadas del gusto del público medio que va al cine (una crítica de la que Chris Rock hizo burla en la ceremonia de 2005), y buscando un empujón en las audiencias televisivas, repescaron esa costumbre de las diez candidatas, descartada en 1943, con la esperanza de incluir algún blockbuster, pero que devalúa un poco las nominaciones a mejor película.

Si aún tuviéramos sólo cinco candidatas, lo más probable es que la lista se redujera este año a "El discurso del rey", "La red social", "Valor de ley", "The fighter" y "Cisne negro", que son las que cuentan también con nominación a la mejor dirección. Que haya otros cinco puestos adicionales permite la entrada de taquillazos como "Toy Story 3" y "Origen" y de la película independiente adorada por la crítica que se cuela todos los años, en este caso "Winter's Bone", y también favorece que se sea mucho más duro con algunas de esas cintas sólo porque tienen unas cuantas candidaturas a los Oscar y seguimos asociando eso a marchamo inmediato de calidad (ya hemos discutido varias veces que eso no siempre es así). Lógicamente, las nominaciones y las críticas que llegan desde Estados Unidos (algunas demasiado entusiastas) inflan nuestras expectativas de cara a enfrentarnos a esos títulos, por lo que no es raro que más de uno crea que ninguno de ellos es para tanto.

Todo esto se está ejemplificando últimamente en las críticas que van apareciendo en blogs españoles de "Los chicos están bien". Muy probablemente, si no hubiera figurado tan prominentemente en la temporada de premios, el nivel de vitriolo vertido contra ella no sería tan alto, aunque también es verdad que, si no fuera por todo eso, habría pasado totalmente desapercibida y hasta dudo que hubiera logrado distribuidor en España. A mí me gustó más que lo que el nivel medio de esas críticas deja ver, pero esto es algo muy subjetivo que no puede evitar verse influenciado por las expectativas. Del mismo modo, en las últimas semanas ha surgido algo así como una corriente anti-"La red social" y anti-"El discurso del rey", motivada por el insultante favoritismo de las dos de cara a la ceremonia del domingo, y que sostiene que ambas son demasiado "livianas" para merecer el premio gordo, una opinión que yo comparto más en el caso de "El discurso del rey".

El "no es para tanto" (cuyo uso le copio a Freddyvoorhees, si me lo permite, y desde el cariño y el respeto) es comprensible porque resulta muy fácil dejarse llevar por las expectativas, pero a veces coarta nuestra experiencia de una película. Sin embargo, aquí la objetividad es más imposible de lo habitual.
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