28 febrero 2011

La coronación de Harvey Weinstein

Ayer, cuando aún era temprano en Los Ángeles y parecía que "La red social" aún podía arañar algún Oscar importante, descontando el de guión adaptado, "The New York Times" publicaba que Scott Rudin, productor de esa película y de "Valor de ley", se quedaba en casa y no iba a asistir a la gala de los Oscars. Rápidamente, todos los periodistas del sector lo interpretaron como un signo de que "El discurso del rey" iba, de verdad, a arrasar y que su distribuidor estadounidense, Harvey Weinstein, había vuelto a demostrar sus artes y artimañas en el manejo de las campañas de promoción para estos premios. Su momento de mayor gloria llegó con "Shakespeare in love" (uno de los Oscars a la mejor película más incomprensibles de los últimos tiempos), pero luego sufrió con "El aviador" una de las derrotas más sorprendentes en la historia de estos premios a manos de "Million Dollar Baby", y si se sumaban los problemas financieros que atravesaba primero Miramax (que él y su hermano vendieron) y luego The Weinstein Company, parecía que había perdido su toque.

Pero Weinstein empezó a mostrar que estaba de vuelta cuando apoyó decisivamente la candidatura de Penélope Cruz a la mejor actriz secundaria por "Vicky Cristina Barcelona", y este año ha repetido la hazaña haciendo que "El discurso del rey" ganara a mejor película, actor, guión original y hasta director, haciendo buenos todos los galardones que se habían llevado en los sindicatos de los premios, y dejando a "La red social" como una de las pocas cintas que fracasa en los Oscars después de haber arrasado en las listas de los críticos (que tienen muy poca utilidad en la carrera por las estatuillas).

Todo el pescado estaba vendido desde hace más de un mes, así que no es de extrañar que la gala haya sido tachada de sosa, cuando no de directamente aburrida. El dúo Anne Hathaway-James Franco no resultó como se esperaba y como habían hecho presagiar las simpáticas promos; Franco debió gastar todas sus energías tuiteando fotos y vídeos de los ensayos y del backstage (que sí son curiosos), y fue Hathaway la que acabó cargando con casi todo el peso de las presentaciones. En contraste con ellos, todo el mundo comentó la aparición de Kirk Douglas ligando con Hathaway, y dando pie a una de las escasas notas de espontaneidad de la noche cuando Melissa Leo recogió su premio a la mejor secundaria por "The fighter" y se le escapó un "fuck". Que ella y Christian Bale ganaran por la misma cinta es algo que se ha repetido otras siete veces, creo, en los 83 años de vida de los Oscars, y también ha habido otras cuatro actrices que, como Natalie Portman, han recogido su estatuilla embarazadas (Meryl Streep, Eva Marie Saint, Rachel Weisz -embarazada precisamente de Darren Aronofsky- y Catherine Zeta-Jones).

Lo que queda al final es que "Valor de ley" repitió el "honor" de acompañar a, entre otras, "El color púrpura" en perder todas y cada una de sus diez nominaciones, y "Origen" ganó cuatro premios técnicos (incluido mejor fotografía) y empató con "El discurso del rey" en el podio de las máximas triunfadoras. El listado de todos los ganadores (incluido Randy Newman por su canción de "Toy Story 3", su segundo Oscar en ¡¡20!! nominaciones) podéis verlo aquí, y aquí podéis echarle un ojo al sketch inicial, muy del estilo de los que hacía Billy Crystal.

¿Y la alfombra roja? Daniel Feinberg, de HitFix, tuiteó al ver a Jennifer Lawrence, espectacular en un sencillo vestido rojo, algo así como "señoras y caballeros, se acabó, buenas noches a todos #jenniferlawrence". Mila Kunis también dejó sin habla a medio timeline de Twitter, y otra que optó por el rojo y el encaje fue Scarlett Johansson (compartiendo foto con Jeremy Renner), mientras Sandra Bullock se quedó sólo en el rojo pasión. Hailee Steinfeld iba vestida acorde con su edad y con unos tacones de vértigo (en toda la temporada de premios ha ido siempre elegante y discreta en general). Russell Brand daba un poco de miedo, y Michelle Williams iba tan pálida, que casi no se la veía. Otras cosas curiosas fueron el pulserón de Amy Adams, Anne Hathaway de la mano de la "momia" antes conocida como Valentino, las gafas de folclórica de Matthew Libatique (candidato a la mejor fotografía por "Cisne negro"), el extraño frente del vestido de Cate Blanchett, una Marisa Tomei transportada desde los años 50, el amago de peinado Lady Gaga de Sharon Stone, una Helena Bonham-Carter que nunca defrauda, la estupenda pareja que hacen Colin Firth y su mujer, y los largos pendientes de Natalie Portman. Es inevitable echar de menos a Jack Nicholson y Cher.
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