04 mayo 2011

Las luces de Cersei

"Juego de tronos" sólo lleva tres capítulos emitidos y, por tanto, es muy pronto para hacer juicios globales. La historia aún está en modo presentación, situando a los personajes en las posiciones que deben ocupar para el resto de la temporada, y de algunos apenas si hemos rascado la superficie. A Meñique y Varys, por ejemplo, los acabamos de conocer. Aunque también creo que es un poco precipitado empezar a comparar serie y libro (de hecho, no creo que sea un ejercicio demasiado saludable meterse muy a fondo en ello), sí que hay algunos aspectos que la adaptación de David Benioff y D.B. Weiss ha mejorado con respecto a lo que presenta el primer volumen de esta "Canción de hielo y fuego". En concreto, esas mejoras se notan en los componentes de la familia Lannister, que desde el principio se presentan en oposición a los Stark y como los villanos de todo el asunto.

De algún modo, podríamos decir que uno de los puntos débiles del libro es la maldad sin fisuras de Cersei. Es manipuladora, traidora y parece no ya tener un corazón de hielo, sino directamente carecer de él. En teoría, deberíamos encontrar algún punto de simpatía cuando conocemos las circunstancias de su matrimonio con el rey Robert y cómo, por ser mujer, se ve relegada a una posición menor que la que su cerebro merece, pero sus acciones y sus pensamientos nos llevan inevitablemente a desearle siempre lo peor. Es la Bruja Malvada del Oeste particular de "Juego de tronos", y al tener menos matices que su hermano Tyrion, por ejemplo, resulta un poco unidimensional.

Curiosamente, una de las elecciones del reparto más controvertidas entre los fans, la de Lena Headey para interpretar a la reina, bien puede haber resultado uno de los mayores aciertos de la serie. Sí, Cersei sigue siendo manipuladora, implacable y, desde luego, no es de fiar, pero en apenas un par de escenas, nos muestran un poco de humanidad de ella, y nos provocan dudas sobre su verdadera personalidad. No podemos estar seguros de lo que piensa ni si está diciendo la verdad, y esos leves claroscuros la convierten en un personaje más interesante, sin dejar de ser uno de los "malos". También Nikolaj Coster-Waldau ha dotado a Jaime de unos matices que en el primer libro, que yo recuerde, no están tan a la vista, complicando bastante más la relación con su hermana.

Toda historia con un héroe más o menos marcado (como es el caso de Eddard Stark) necesita unos villanos complejos que pongan tensión y dificulten la tarea del héroe, y si la serie consigue un retrato así de los Lannister, su interés subirá. Desde el principio, Tyrion es uno de los personajes más fascinantes de todos, pero el reto está en el resto de su familia (tengo curiosidad por ver lo que hará Charles Dance con Lord Tywin, porque no le hace falta ni levantar una ceja para infundir respeto, como mínimo). Sí, el ritmo de este principio de "Juego de tronos" ha sido muy tranquilo, pero eso va a cambiar. Ya lo creo que lo va a hacer.
Publicar un comentario en la entrada