08 mayo 2011

102 capítulos en Rockefeller Plaza

En las reseñas que se han ido publicando del final de la quinta temporada de "30 Rock", casi todas apuntan que esta entrega, a pesar de haber tenido sus altibajos, como en todas las sitcoms, ha sido más consistente y más divertida que la cuarta temporada, que para muchos críticos no fue uno de los mejores momentos de la serie. Cuando se estrenó, comentamos que parecía que haber perdido el Emmy a la mejor comedia ante "Modern family" les había espoleado para lanzarse sin paracaídas a su ritmo endiablado de chistes, referencias y breves gags visuales, y a aprovechar que Liz y Jack tienen, por fin, un poco de cordura en sus vidas privadas para desatar las tontunas más variadas en el trabajo. Además, llegar a la quinta entrega les dio  un poco de cancha para intentar algunos experimentos, como aquel capítulo en directo o "Queen of Jordan", una muy ajustada parodia de los realities de la cadena Bravo, especialmente de la saga de las "Real Housewives" (Tina Fey es una gran fan de esos programas, como reconoce en esta entrevista en "Watch what happens live!").

Cuando una serie alcanza los 100 episodios, como ha hecho "30 Rock" esta temporada, no es raro que a veces se dedique a recordar sus inicios, y lo curioso en este caso es ver lo diferente que era la comedia cuando empezó y, sobre todo en el piloto. Más de una vez hemos señalado que, en el momento en el que se dieron cuenta que Liz y Jack eran el centro de la serie, ésta empezó a despegar, y hasta ese punto resulta chocante ver que el ritmo era más lento, y que Fey desde luego estaba todavía bastante verde para poder llevar el peso de las tramas, o compartirlo, al menos. Pero el modo en el que se ha construido y desarrollado (y mimado) la amistad entre esos dos personajes es tal vez el mejor legado que "30 Rock" ha dejado en estas cinco temporadas, además de todos los realities inventados y los palabros que han ido sacándose de la manga.

En la gira que Fey está haciendo para presentar su libro, "Bossypants", ha estado contando algunas de las cosas de la trastienda de la serie, desde su convencimiento de que, cada vez que Alec Baldwin amenaza con retirarse, ella sabe que es el primer signo que volverá la próxima temporada, o que la inspiración para muchas de las cosas que dice Tracy viene de su hija, sobre todo mientras tenía entre 3 y 4 años. Ha explicado algunos detalles del proceso de creación de los capítulos, detalles que están en el libro, y por supuesto ha seguido bromeando con esa idea de que siguen en antena porque su audiencia es tan pequeña, y ellos son tan minúsculos en comparación con otros programas de la parrilla, que a la NBC, simplemente, se les olvida cancelarlos.

Sea como fuere, el caso es que tendremos un año más de "TGS with Tracy Jordan", un año en el que espero que sigamos viendo unos cameos tan bien integrados como los de esta temporada (el de Aaron Sorkin fue impagable, como el de Tom Hanks, y Elizabeth Banks es simplemente sensacional con Baldwin), y en el que Jack Donaghy siga haciéndome feliz diciendo esos "Good God, Lemon". Hasta Liddy ha aprendido a decirlo también.

Música de la semana: "The good wife" no suele utilizar muchas canciones y, de hecho, su banda sonora muchas veces no pasa de ambiental. Pero esta semana aprovecharon una escena muy importante para Alicia para emplear "Mr. Hurricane", de los canadienses Beast.
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