07 mayo 2011

Pelea por el futuro

ALERTA SPOILERS: ¿No ves "Fringe"? ¿Lo haces, pero no has llegado al final de la tercera temporada? Mejor será que no pases de aquí.

"Doctor Who", "Perdidos", "Alias", "Dollhouse", "Héroes", "El retorno del Jedi", los libros de Thursday Next y los cómics de X-Men. Todo eso se me pasó por la cabeza con el final de la tercera temporada de "Fringe" y ese salto al futuro que muchos otros títulos de ciencia ficción han hecho antes que ella. Trae malos recuerdos de "Héroes", desde luego, porque usaban esos saltos para mostrarnos una línea temporal más interesante que la habitual de la serie, pero luego todo lo que se nos mostraba en ella quedaba en agua de borrajas. "Fringe" no es así, ya lo sabemos, y aunque es una seria advertencia para Peter sobre las consecuencias del uso de la máquina (y nos la juegan con el truco efectista de que Walternate, en plan archienemigo total, ejecute a Olivia), le podemos otorgar el beneficio de la duda de qué sabrán adónde ir con todo esto. Lo han hecho otras veces, especialmente, tras el final de la segunda, así que no me preocupa demasiado. De hecho, hasta que no vea cómo empieza la cuarta, no voy a poder decidir si este "The day we died" es un acierto o un error.

Como no quiero repetir lo mismo que he comentado en la reseña para "¡Vaya Tele!", sólo voy a decir que es el punto de unión entre los dos universos lo que promete más de cara a los nuevos episodios, incluso sin la amenaza del apocalipsis de 2026. Las miradas que intercambian los dos Walters y, sobre todo, las dos Olivias cuando se ven en el laboratorio no tienen precio, y me intriga mucho la relación que van a tener ellas, porque bien puede ser que tengan la llave para poder recuperar a Peter de su repentina "no existencia" (recuerda, Amy Pond). ¿O es que Henry, el hijo de BOlivia, también va a desaparecer? Y no nos olvidemos de Lincoln y Charlie, que ya no confían en Walternate y a los que no hemos visto en estos tres episodios finales.

Con esta pirueta, "Fringe" se vuelve a reinventar y ya queda poco de lo que vimos en aquel piloto con el avión lleno de muertos inexplicables. Sus nuevas versiones son más interesantes y entretenidas que aquella, con unos personajes mucho más humanos y reconocibles, y mientras no los pierdan de vista (sobre todo, a Olivia), no habrá demasiados problemas. Sí, las paradojas temporales pueden dar muchos quebraderos de cabeza, pero el truco está en no cuestionarlas ni pensar demasiado en ellas, porque en realidad no tienen explicación (quien quiera saber más sobre los agujeros de gusano, puede leer esta explicación). Mi curiosidad por comprobar por dónde se encamina la cuarta temporada es elevada, más después de que la primera mitad de esta tercera confirmara el nivel que puede alcanzar la serie.

De hecho, yo diría que esos nueve capítulos iniciales nos malacostumbraron. Los intentos de Olivia por recuperar su identidad y volver a casa y la labor de agente doble de BOlivia son el punto más alto, por ahora, de la serie y el resto, simplemente, no podía estar a su nivel. Pero con sus altibajos y sus decisiones extrañas (y sus Rambaldidadas), hay pocos títulos que yo disfrute más que "Fringe". Me divierte mucho encontrar parecidos con "Alias" (esa BOlivia capaz de cargarse a quien haga falta incluso embarazadísima y a punto de dar a luz), la clase semanal de interpretación de John Noble, muy bien asistido por Ana Torv, es imprescindible, y las locuras que se sacan de vez en cuando, como "Bellyvia", me hacen mucha gracia. Está en mi zona de confianza, y ya no puedo ser totalmente objetiva con ella.

P.D.: El otro día, Ramón Rey recordó por Twitter "El futuro", una canción de Lliso que se incluyó en la versión editada en España de la banda sonora de la primera película de "Expediente X". Esa película tenía el subtítulo de "Fight the future", una asociación que me ha venido a la cabeza de inmediato viendo "The day we died".
Publicar un comentario en la entrada