03 mayo 2011

El síndrome Casillas

En todas las conversaciones sobre fútbol, y sobre el Real Madrid en particular, suele haber una especie de acuerdo tácito; se puede criticar el juego del equipo, lo mal que puede estar la defensa y la falta de puntería de los delanteros, pero no a la portería. Iker Casillas es intocable. Esta circunstancia se puede trasladar al mundo de la series sin mayor problema. Hace algún tiempo hablamos de esos guionistas elevados al Olimpo cuyos seguidores defienden a capa y espada, y para los que nunca pueden hacer nada malo. Pero también hay series que se encuentran en una situación parecida, series que alcanzan en un determinado momento un estatus de calidad y que pueden generar a su alrededor unas peleas realmente sorprendentes en cuanto alguien dice que alguna de ellas no es para tanto.

El ejemplo aquí en los últimos tiempos es "Community". La sitcom de la NBC, con una audiencia minoritaria, tiene buena prensa entre la crítica y unos seguidores muy fieles que no se cansan de intentar convencer a más gente para que le dé una oportunidad. Su multitud de referencias a la cultura pop y sus metacomentarios son, al mismo tiempo, lo que atrae y repele de la serie, y lo que le ha procurado un hueco entre las series seguidas más de cerca de entre las que están en emisión. Desde el tramo final de su primera temporada, se convirtió en la sitcom de moda, el estándar con el que medir el nivel de otras comedias y, de todas las que fueron ignoradas en los últimos Emmy, ella fue, tal vez, la que generó una mayor protesta entre los fans. Sin embargo, y como bien saben otros títulos ("Glee", sin ir más lejos), una vez que se pasa el "efecto novedad" vienen las críticas y la sensación de "está atravesando un bache".

Lo curioso de "Community" es que sólo son unas pocas voces las que se quejan del nivel de los últimos episodios y, en cuanto lo hacen, les cae encima la ira del fandom de la serie, que no admite más discrepancias que las que puede haber entre "buenísima" o "épica". No puedo decir de qué lado estoy yo porque me he quedado en los cuatro o cinco primeros episodios de la primera temporada, más por falta de tiempo que otra cosa, pero no deja de resultarme curiosa esa casillasización de la comedia. No sé si es que, simplemente, se pasó la moda o si de verdad ha tenido capítulos más flojos. Leyendo de qué van los capítulos (o mejor, a qué genero cinematográfico van a parodiar-homenajear), da la sensación de que reciclan muchas cosas que les funcionaron en la primera temporada, pero eso, de por sí, ni es malo ni bueno. De hecho, el 90% de las series lo hace. ¿Y quién puede culparles por intentar repetir el éxito de su "Modern Warfare"?

Bien puede ser que, de tanto decir que cada uno de sus episodios es, como mínimo, un capitulazo, se haya generado cierta sensación de saturación. De hecho, la palabra "capitulazo" está a punto de perder su significado de tanto usarla, como "sobrevalorado" y hasta "gafapasta". Pero, mirándolo bien, es casi una bendición para "Community" tener unos seguidores tan ruidosos, si me permitís la expresión. Así igual hasta puede hacernos olvidar que sus audiencias no son especialmente buenas, ni para los estándares de la NBC, y justificar que esté renovada para una tercera temporada. Aquí cuenta más la calidad que la cantidad.
Publicar un comentario