11 mayo 2011

Y Fox descubrió el otoño

Hasta hace un par de años, a Fox sólo le interesaba la midseason. En cuanto llegaba enero, "American Idol" y "24" arreglaban su media de audiencia del año y le hacían llegar a los sweeps de mayo en una envidiable primera posición. Su parrilla de otoño no era especialmente exitosa en cuanto a audiencias, pero no importaba, porque esos dos programas eran su salvavidas. Sin embargo, las cosas empezaron a cambiar lentamente poco después de que Fox fichara un nuevo jefe de entretenimiento, Kevin Reilly, que había sido despedido de la NBC para dejar hueco a Ben Silverman (la primera de una sucesión de ideas geniales que acabaron con la cadena pasando de General Electric a Comcast), y más o menos a la vez que "24" echaba el cierre tras ocho temporadas en antena.

Después de muchos años casi dejándose llevar de septiembre a enero, de repente, Fox caza un fenómeno popular como "Glee" que la convierte en líder de audiencia en las demográficas entre 18 y 49 años precisamente en esos meses que, para ellos, eran poco más que barbecho. A la vez, "American Idol" empieza a sufrir cambios importantes con la marcha de Paula Abdul y el anuncio de que Simon Cowell, uno de los pilares del programa, lo deja para poner en marcha la versión estadounidense de su "The X Factor", un exitazo en el Reino Unido. "AI" sufre el inevitable desgaste en audiencia de cualquier show con una década a sus espaldas y se impone una renovación, aunque sólo sea en la mesa de los jueces, y además, Fox quiere reforzar su redescubierto otoño, y coloca ahí la emisión de "The X Factor", que se emitirá dos noches a la semana, como el propio "Idol" y otros realities del mismo estilo ("Dancing with the stars" en la ABC, por ejemplo).



Si tenemos en cuenta que Fox tiene ya pedida para el próximo septiembre, desde la temporada pasada, "Terra Nova", y que sólo programa dos horas en el prime time de lunes a viernes, el panorama para todas las series que se encontraban entre la vida y la muerte en la semana antes de los upfronts no era demasiado halagüeño. Y ha terminado cumpliéndose, sin que se haya podido evitar la sorpresa de que, en lugar de quedarse con alguna de esas series en dificultades (una segunda entrega de "The Chicago Code" me habría hecho feliz), la cadena haya optado por cargárselo todo y renovar buena parte de su parrilla. Tras la sorpresa inicial del anuncio, han aparecido análisis que explican la decisión y que la encuentran coherente dentro del modelo de negocio televisivo y de la mala temporada, en general, que han vivido las networks con sus estrenos. Ninguna de esas series (la ya mencionada "The Chicago Code", "Lie to me", "Human target", "Traffic Light" y "Breaking in") congregaba una audiencia buena, y las obras de caridad ya las había hecho Fox renovando con antelación "Raising Hope" y "Fringe" (que igual habrían mordido el polvo si hubieran esperado un par de semanas).

Muchas veces, los canales cancelan más series en la burbuja de las previstas si creen que sus proyectos para la próxima temporada tienen potencial, y está claro que Fox ha debido pensar eso. Hasta el lunes, en su upfront, no tendremos confirmación oficial de todo, pero parece seguro que, entre lo que veremos a partir de septiembre, figurarán "Alcatraz" (otra puesta en marcha por J.J. Abrams), la comedia "The new girl" (con Zooey Deschanel, y como la programen junto con "Bones", las bromas van a ser infinitas) y "The Finder", el pseudo spin-off de "Bones". Lo que sí parece claro es que casi todos los huevos de la cadena están en la cesta de "The X Factor", principalmente, y un poco de "Terra Nova". Van a ser los programas que más promocionen, lo de perfil más alto de todos sus estrenos, y no quiero pensar lo que puede pasar si uno de los dos, o los dos, fracasan (habrá que ver si "The Voice" les hace daño o no).

Sé que Fox tiene muy mala prensa entre los fans por su maltrato de series como "Firefly". Sin embargo, hay que otorgarle cierto crédito a una cadena que aguanta en antena tres temporadas de "Arrested Development" sólo por los Emmys que ganó, que le da dos temporadas a "Dollhouse" o que nos va a dejar ver cuatro temporadas de "Fringe". Sí, a veces hacen cosas incomprensibles y esa manía de trastocar toda la parrilla en enero es exasperante. Pero no sé si alguna de esas tres series habría visto ni siquiera la luz en otro canal. Aparte, siempre me resultará curioso que, con lo ultraconservadores que son sus informativos, emitan al mismo tiempo "Padre de familia" y "Glee". Eso sí es un síndrome bipolar.
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