29 mayo 2011

El potencial de Chicago

Con muchas series canceladas en su primera temporada, suele darse la circunstancia de que nos enteramos de la noticia de su final justo cuando empiezan a entregar sus mejores episodios. No es una casualidad que nos sorprenda. Todas las series necesitan unos episodios de toma de contacto para encontrar su voz, su camino, la mejor mezcla de todos sus ingredientes para lograr transformar el plomo en oro; algunas lo hacen en el cuarto o el quinto, otras necesitan casi diez para hacerlo, y estrenándose en midseason y con sólo 13 capítulos, a veces ya es demasiado tarde. Eso no quiere decir que "The Chicago Code" no fuera una serie estimable al principio, que lo era, sino que necesita gran parte de su primera (y única) temporada para mostrar cómo podía haber sido si Fox la hubiera renovado.

Porque había mucho potencial en la serie de Shawn Ryan, que no se acaba de desarrollar pero que se ve de un modo muy claro. Es muy probable que, con una segunda tanda de capítulos, "The Chicago Code" hubiera dado un salto cualitativo interesante, pero claro, esto ya no son más que especulaciones. El enfrentamiento entre Teresa Colvin y Gibbons dejó los mejores momentos de la serie, incluso cuando no estaba más que de fondo de los casos que investigaban Wysocki y Evers, sobre todo porque Gibbons es un gran personaje, un tipo que merece su propia serie (y Delroy Lindo, una nominación al Emmy que tiene imposible), y la tensión siempre se palpaba cada vez que Colvin y él se reunían, incluso para hablar de cosas en las que estaban de acuerdo.

Sin embargo, la parte autoconclusiva no siempre se mantuvo al mismo nivel. Había algunos personajes demasiado desconectados de la trama, como la sobrina de Wysocki y su compañero, y la velocidad a la que se movían las historias dejaba desdibujado a Evers, que al principio apuntaba a tener una divertida relación de contrastes con Wysocki. De éste, es su relación con Teresa la que despierta más interés porque está construida sobre la historia que tienen juntos por haber sido compañeros, y hasta habría sido entretenido verlos solos a ellos dos investigando homicidios, sin nadie más alrededor. Se estaban apuntando cosas interesantes sobre el funcionamiento de la ciudad, sobre los compromisos éticos que todos sus personajes acaban haciendo para conseguir sus objetivos, y hasta algunos casos resultaban no ser exactamente lo que parecían.

Como decíamos al principio, era más que probable que la segunda habría sido la temporada en la que "The Chicago Code" conjuntaba mejor todas sus piezas, pero ya no podremos verlo. En su participación en el podcast "Talking TV with Ryan & Ryan", Shawn Ryan comentaba que, entre las razones para su cancelación, no sólo figuraba una audiencia menor de la que Fox esperaba (recordemos que promocionaron su estreno durante la Super Bowl, que ellos retransmitían), sino que la serie no había logrado adquirir suficiente visibilidad ni convertirse en una cita ineludible para los espectadores, en algo que tenían que ver para no quedarse fuera de las conversaciones con los amigos o por Internet a la mañana siguiente. "The Chicago Code" terminó pasando casi desapercibida, y eso puede hacer mucho más daño que tener unas audiencias del montón.

Música de la semana: La que parece que sí está cerca de conseguir su renovación por una segunda temporada es "The Killing", en la que yo me declaro fan de los detectives Linden y Holder, aunque el caso de Rosie Larsen a veces parece que da para 8 ó 9 capítulos, y no para trece. Además de esa atmósfera tan bien lograda, la serie tiene a veces unas peculiares elecciones musicales, como la de hace dos o tres semanas, cuando se ambienta un viaje en coche de Stan Larsen bajo la lluvia, y con propósitos poco claros, al ritmo de Neko Case y "Hold on, hold on".
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