24 mayo 2011

Balas de fogueo


ALERTA SPOILERS: Otra que ha optado por lanzar una bola curva en sus últimos minutos de la temporada ha sido "Castle". Si no habéis visto la tercera entrega hasta el final, mejor volved cuando lo hayáis hecho.

Cuando una serie decide terminar la temporada haciéndonos creer que acaba de "matar" a uno de sus personajes principales, es realmente difícil tomárselo en serio emocionalmente. A muy pocas series no les tiembla el pulso a la hora de despachar personajes sin mirar atrás, y las del tipo de "Castle" no son de ésas. Que el villano detrás de la conspiración que acarreó la muerte de su madre disparara a Beckett era coherente con lo que nos habían contado hasta ahora de aquello, cierto, pero todos sabemos que Beckett no va a morir, así que no puede tener el mismo impacto que la muerte del capitán Montgomery minutos antes. Es la excusa perfecta para que Castle por fin le confiese lo que siente por ella, pero más allá de curiosidad por ver por dónde saldrán en la cuarta temporada, no ha conseguido mucho más. Eso de decir que es su final de temporada más devastador, como se descolgó "Entertainment Weekly", me parece un poco exagerado.

También es que, posiblemente, mi relación con la serie nunca pasará de la distancia con la que me tomo muchos de sus arcos dramáticos, que me dan más miedo que el de Gormogón en la tercera temporada de "Bones". Siempre me da la sensación de que abarcan más de lo que pueden y que, muchas veces, bordean el ridículo, porque no es en la grandilocuencia donde la serie funciona. Capítulos como aquél en el que Castle termina comprando un bar dan la muestra de que es tirando por lo juguetón y el humor que no se toma a sí mismo demasiado en serio cuando la serie es más entretenida y se disfruta más, y cuando la unidimensionalidad de los secundarios pasa más desapercibida. Es comprensible que quieran introducir más drama de vez en cuando para hacer avanzar la relación entre Castle y Beckett, pero no es eso lo que me divierte a mí (que el caso del asesinato de la madre de Beckett acabe siendo una conspiración que ni en "Prison Break" es, otra vez, un ejemplo de que "they bite more than they can chew").

El sacrificio de Roy Montgomery sí tuvo su resonancia emocional, y eso que casi estaba telegrafiado que él era el tercer policía misterioso en la trama de los secuestros de mafiosos. Hasta su discurso a Beckett de que no hay victorias, sino sólo una continua batalla, resultó efectivo y nos ayudó a preocuparnos aún más por lo que podría pasarle. Sin él, Andrew W. Marlowe y el resto de guionistas tienen campo libre para introducir un nuevo jefe y cambiar la dinámica con los detectives, porque es evidente que quieren entrar en la cuarta temporada sacudiendo un poco la serie para mantenerla en marcha. Veremos cómo afrontan Castle y Beckett la confesión del primero y cómo le afecta a ella haber recibido un disparo. E intentaré dejar de quejarme de la falta de chispa romántica entre los dos. Ya sueno como un disco rallado, y no necesitáis sufrirlo más.
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