19 noviembre 2011

La granja del fin del mundo

AVISO SPOILERS: Esto va a ser rápido y fácil. Si no sabéis qué hay en la granja de Hershel en la segunda temporada de "The Walking Dead", no sigáis leyendo.

Desde el principio de la serie, los responsables de "The Walking Dead" no dejan de repetir que los espectadores deben preguntarse quiénes son los muertos que caminan, si los zombies o los supervivientes, y que deben pensar si no es cierta aquella famosa frase de que "el hombre es un lobo para el hombre". O como decía Nietzsche (otra frase que se repite muy a menudo), "aquél que pelea con monstruos debe tener cuidado de no convertirse él mismo en un monstruo". En las historias de gente perseguida y asediada, en cuanto dejan de correr y se paran, si se quedan el suficiente tiempo en el mismo sitio empiezan a pensar, a preguntarse si no estarían mejor cada uno por su cuenta, si no deberían empezar a regirse por unas reglas distintas de las que conocían antes, si no deberían endurecer sus corazones y preocuparse sólo por su propia supervivencia, y comienzan también a desconfiar los unos de los otros. Al haberse librado, de momento, de la amenaza que los llevó a huir juntos, les asaltan las dudas que antes no podían permitirse el lujo de considerar.

Shane está recorriendo el camino que, antes que él, recorrió Hershel, el camino que lleva a pensar que el único modo de sobrevivir en medio del fin del mundo es el "sálvese quien pueda". Desde que el grupo de supervivientes de Rick llega a esa granja, que siempre ha dado la sensación de esconder algo muy poco inocente, las cosas no han dejado de escapar a su control. Sí, después de escapar de la horda de la autopista, han visto menos zombies, ¿pero qué más da eso si ellos ya se van a encargar de hacerse daño unos a otros? Por lo que deja traslucir hasta el momento, Hershel tiene mentalidad de aquellos colonos que llegaban al Oeste armados con un sentido de la moralidad del Antiguo Testamento, dispuestos a salir adelante en aquella tierra hostil del modo que fuera, y listos para defender su propiedad de cualquier amenaza, tenga la forma que tenga. Y conforme pasan los episodios, más claro se vuelve que Rick y el resto son una amenaza para Hershel.

La búsqueda de Sophia es sólo el detonante para que se liberen todas las tensiones entre el grupo, para que cada uno vaya dejando al descubierto su verdadera naturaleza y para que quede claro que Rick puede haber estado nominalmente al mando, pero nunca ha tenido el respeto de los demás. Buscan que tome las decisiones porque ellos no quieren tener que hacerlo, no quieren tener que pensar, pero Rick no es su líder. O, al menos, aún no lo es. Tras el hallazgo de los zombies encerrados en el granero, tengo mucha curiosidad por ver qué se trae entre manos Hershel y cómo va a conseguir echar a los supervivientes de su granja. Además, esos cold open que nos están mostrando momentos de la vida antes de que se desatara la plaga, o poco después, están resultando muy interesantes, completando la imagen mental que tenemos de cómo el mundo se fue por el desagüe. Esta temporada sí estamos empezando a ver qué los zombies no son los monstruos. Los monstruos son los que tienen cerebro para pensar.
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