20 noviembre 2011

Las criadas

Hace ya bastantes años, cuando se estrenó "Arde Mississippi", muchas de las críticas que se hicieron entonces hacia la película se referían más que a su calidad cinematográfica, a si reflejaba bien el convulso ambiente del Mississippi rural de mediados de los 60, la época en la que el movimiento por los derechos civiles de la minoría negra alcanzó su mayor apogeo. Se escribieron páginas y páginas sobre los hechos históricos en los que estaba basada (el asesinato, a cargo del Ku Klux Klan, de tres activistas por los derechos civiles, uno negro y dos blancos, en el condado de Neshoba, en Mississippi) y se intentaba discernir si la película, que contaba la investigación de esos hechos por parte de dos agentes del FBI con distintas formas de ver el trabajo, manipulaba la historia o la situación social de los afroamericanos entonces.

Un escrutinio similar ha sufrido "Criadas y señoras", adaptación de un best-seller de Kathryn Stockett que narra las historias de dos criadas negras en otra ciudad de ese estado, Jackson, más o menos por la misma época en la que se sitúa "Arde Mississippi". La autora del libro afirma que lo escribió para reflejar su propia historia de chica blanca del Sur y su relación con las criadas negras de su casa, y para ello utiliza a Skeeter, una joven universitaria que quiere ser periodista y, para ello, escribe un libro contando las vidas y las historias de varias mujeres negras de Jackson, mujeres que, más que limpiar y cocinar, se dedican a criar a los niños de sus jefas, mientras éstas les instalan baños separados fuera de casa y, paradójicamente, intentan establecer una barrera racial total.

El debate surgido a raíz del estreno de la cinta de Tate Taylor, allá por mayo, ha sido muy interesante de seguir (esta entrevista a su reparto también lo es). A "Criadas y señoras" se la ha acusado de paternalista, demasiado buenrrollera, de dulcificar la relación de las criadas con sus señoras y de tener una mala demasiado de una pieza (con la que Bryce Dallas Howard se sale, por cierto), y también se ha dicho de ella que está repleta de fallos interesantes y que genera debate sobre algo que en Estados Unidos nunca se supera, como es la cuestión racial. Y no vamos a negar que es una de esas típicas feel good movies que suelen acabar colándose en los Oscars justo porque apelan al sentimentalismo. Sandra Bullock ganó su Oscar a la mejor actriz por una cinta de este estilo, "The blind side". Lo curioso de "Criadas y señoras" es haber reunido a un impresionante reparto femenino que, desde luego, la hace mejor de lo que realmente es.

Las dos que más destacan, cómo no, son Viola Davis y Octavia Spencer como Aibileen y Minny, las dos criadas a las que Skeeter (una muy convincente Emma Stone) convence para que le cuenten sus vidas. A Davis ya no vamos a descubrirla aquí, porque lo suyo es siempre estupendo, y Spencer se revela como una robaescenas de cuidado, que es cierto que va directa al Oscar a mejor secundaria. Junto a ella, os reto a que intentéis a reconocer a Jessica Chastain, otra que da un recital, y hay un montón de actores conocidos por ahí, desde la siempre grande Allison Janney a Nelsan Ellis, Sissy Spacek o los televisivos Chris Lowell y Mike Vogel. Sólo por ver el trabajo de sus protagonistas merece la pena ver la película.

Música de la semana: Por supuesto, "Criadas y señoras" tiene una banda sonora llena de grandes canciones de los 60, y entre ellas uno de los mayores éxitos de Chubby Checker, "Let's twist again".
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