23 noviembre 2011

La roca de Lockhart & Gardner

ALERTA SPOILERS: No sé hasta qué punto "The good wife" es sensible a los spoilers, así que si no sabéis para qué utiliza Diane Lockhart el whisky escocés de Eli Gold, mejor no sigáis leyendo.

A lo largo de las tres temporadas que "The good wife" lleva en antena, Diane Lockhart ha sido siempre un poco el ancla del bufete que lleva con Will Gardner, su roca. Con todos los problemas y los riesgos que vivieron con Derrick Bond de socio, ha quedado claro que no va a permitir que la firma vuelva a verse amenazada y va a tomar cartas en el asunto para lograr que todas las variables puestas sobre la mesa, que esta vez son unas cuantas, no escapen a su control, o no lo hagan todas a la vez. Desde el primer episodio de esta tercera temporada, una de las cosas más divertidas ha sido ver cómo Diane estudiaba a Will y Alicia, al notar enseguida que ahí estaba pasando algo (del mismo modo que nota rápidamente que Alicia y Kalinda ya no son amigas), y cómo ha ido dándose cuenta poco a poco de toda la situación. Ya lo sabía mucho antes de llamar a Will por teléfono y escuchar de fondo el móvil de Alicia; lo descubre el día que va a casa de ella para preguntarle si sabe por qué Peter quiere hacerle una auditoría al despacho.

Se decía que ésta iba a ser la temporada de Will porque íbamos a ver, a través de su enfrentamiento con Peter, su lado oscuro, y es cierto que hemos visto un poco más de la faceta fría y calculadora que nos habían enseñado un poco con cuentagotas hasta ahora. Pero, en realidad, lo que parece estar fraguándose es una temporada a mayor gloria de Diane y su capacidad para tomar las riendas de cualquier situación difícil. El modo en el que confronta directamente a Will por el riesgo para el bufete que supone su aventura con Alicia y sus interacciones con Eli (en una trama de lobbys de comida realmente divertida) no hacen más que cimentar esa sensación, que también se ha extendido por varios blogs estadounidenses.

En ellos también se ha extendido la idea de que mover la serie del martes al domingo no ha sido la mejor idea por parte de la CBS, y no sólo porque, en muchas ciudades, empieza muchas veces casi media hora más tarde por culpa del fútbol americano, sino porque, a su juicio, los aspectos procedimentales se han potenciado sin que sean más interesantes. Los casos sí que han perdido la frescura de la primera temporada, inevitablemente, pero lo cierto es que su función, de momento, es mostrar cómo Alicia está convirtiéndose en Will. Ya van dos o tres capítulos en los que alguien le advierte de que ha sido muy manipuladora y muy fría en el manejo de la defensa de su cliente, y se ve que es algo que a ella no le gusta, aunque está haciéndolo casi sin darse cuenta. Será interesante ver cómo se desarrolla la situación cuando Eli empiece a trazar la candidatura de Peter al Senado, y todos los intereses en conflicto choquen frontalmente.

Mientras tanto, la única que parece saber lo que está haciendo, por ahora, es Diane, y no sería nada extraño que, conforme la investigación dirigida por Wendy Scott-Carr se vaya cerrando más y más sobre Will, sea ella la que tenga que ponerse manos a la obra para evitar que Lockhart & Gardner se hunda. A Cary no se le ha visto muy cómodo con toda esa situación, así que habrá también que estar atentos por si nos acaba deparando alguna sorpresa.
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