15 noviembre 2011

La histeria de la crítica semanal

Cuando uno pasa mucho tiempo leyendo, pensando y escribiendo sobre un único tema, no es raro que acabe perdiendo un poco la perspectiva. El riesgo de predicar para el coro, de dirigirte solamente a los que están tan metidos en el ajo como tú, es muy claro, y resulta difícil no dejarse llevar por él. A los periodistas científicos, por ejemplo, se les recuerda constantemente que sus lectores no son investigadores del CSIC, y que si en un artículo hablan de UA, no está mal que expliquen que son las siglas de unidad astronómica, y que ésa es una unidad de distancia equivalente a la separación entre la Tierra y el Sol (del nivel de rigor de la divulgación científica hablamos otro día). En el caso de la crítica televisiva en Internet, y de los blogueros que nos dedicamos a ella (ya sea por afición o por trabajo), esta pérdida de perspectiva acecha cuando uno empieza a hacer reseñas semanales, capítulo a capítulo, de las series que ve.

El crítico de "Time", James Poniewozik, afrontó este asunto hace tiempo, al indicar que sólo iba a hablar semanalmente de unas pocas series que de verdad le apasionaban, y que de las demás haría entradas más o menos periódicas, dependiendo de si tenía algo interesante que decir de ellas o no. Su justificación era que la obligación de escribir una crítica de cada episodio mataba el visionado por el mero disfrute, porque acababa buscando defectos y obsesionándose con cómo podría desarrollarse determinado detalle más adelante, y se perdía la visión panorámica de la temporada, o de la serie, como un todo. Estas reseñas semanales tienen una consecuencia muy evidente, y es que los críticos se convierten a veces en un coro de histéricos centrados en un único aspecto de un capítulo en concreto de una serie. Lo comentábamos esta mañana por Twitter, y es además un tema de debate que ha ido surgiendo de vez en cuando entre la blogosfera televisiva estadounidense (la última vez, en esta entrada de Ryan McGee).

Una lee en una crítica (positiva, por cierto) sobre "Homeland", por ejemplo, "me alarmó un poco cierto desarrollo en el episodio de la semana pasada" y ya se pone automáticamente en guardia; si se estuviera viendo la temporada como un todo, ese desarrollo se vería en perspectiva con el resto de capítulos o, al menos, el juicio se reservaría hasta tener una mejor vista del conjunto (de hecho, Mo Ryan continúa diciendo que sus reservas se disiparon enseguida con el siguiente episodio). Si uno sólo se centra en el episodio de cada semana y le confiere mucha importancia a cosas que, en realidad, no la tienen, es cuando llegan los llantos y el rechinar de dientes. Y cuando leer estas críticas deja de ser divertido y hasta puede que lleguen a ofenderte de algún modo. Probablemente sin darse cuenta, acaban fomentando las prisas, la impaciencia en juzgar, elevar o defenestrar una serie, la búsqueda de la gratificación instantánea y le roban la diversión al seguimiento semana a semana, que es el modo de visionado para el que todas las series están pensadas y construidas.

La entrada de McGee sobre el estado de la crítica online de televisión en Estados Unidos acababa centrándose más en el hecho de que casi todo el mundo se lanza de cabeza a las reseñas semanales y los recaps sin aportar nada nuevo, todos repitiendo más o menos las mismas cosas y creando, al final un montón de ruido entre el que cuesta distinguir lo que es una opinión original de un simple eco de esa opinión. El ruido es lo que puede terminar sobredimensionando una serie y tergiversando un poco la acogida real entre el público de otras. Si sólo nos fiáramos de los blogs yanquies, creeríamos que "Parks & Recreation", "Community" y "Breaking Bad" son las series más vistas, y que "NCIS" hace años que fue cancelada. Se acaba perdiendo la perspectiva.

P.D.: La foto de arriba es de "Murphy Brown" no sólo por ser un clásico de la comedia (y estar centrada en un informativo de televisión local), sino porque es uno de los títulos que se menciona en "America in primetime", serie documental en cuatro episodios de PBS que repasa la historia de la ficción televisiva estadounidense desde los años 50, y a través de cuatro arquetipos de personajes. Seguro que ya lo habéis visto mencionado en más sitios; si os gusta la tele y la intrahistoria de las series, os va a resultar interesante.
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