18 noviembre 2011

Caravana hacia el Oeste

En su corta vida estrenando series de producción propia, con ninguna había afrontado AMC una recepción crítica tan fría como con "Hell on Wheels". Este western, protagonizado por un ex soldado confederado en busca de venganza que acaba trabajando llegando a un pueblo que se mueve al mismo tiempo que se van completando tramos de vía para el tren que acabará uniendo el centro de Estados Unidos con su costa del Pacífico, ha sido comparado desfavorablemente con "Deadwood" (cuya abrupta cancelación en HBO aún escuece) pero, como se afirma en este reportaje de "The Independent", parece estar liderando un regreso del género a la televisión estadounidense, con proyectos como "Hangtown" para ABC en el horizonte. En realidad, este regreso se refiere a los westerns ambientados en la segunda mitad del siglo XIX y con su ración de indios, vaqueros, pistoleros y saloons, porque sus códigos han acabado trasladándose a otros géneros.

De sobra sabemos todos que lo que Joss Whedon hizo en "Firefly" era una space opera del Oeste; Malcolm Reynolds iba vestido como John Wayne en "Centauros del desierto", y los caballos, las peleas de bar y las historias en lugares fronterizos, áridos y dejados de la mano de Dios eran muy habituales. Hasta se marcaron su propio atraco a un tren en marcha, todo un clásico de los westerns. "Justified" mezcla ese género con el noir (y lo hace muy bien) y, hace unos años, Jean-Jacques Annaud se marcó una cinta en teoría bélica, centrada en el asedio de Stalingrado, que en realidad era una historia del Oeste sobre el duelo entre dos pistoleros ("Enemigo a las puertas"). Ciertamente, son cosas como "La doctora Quinn", "Deadwood" o "Broken Trail" (que creo fue, en realidad, la primera aventura de AMC en la ficción de producción propia) los títulos que pueden venir a la cabeza al hablar de las historias ambientadas en el Salvaje Oeste en televisión, pero eso no quiere decir que, para hacer algo en el espíritu del género, haya que mancharse del polvo de los pueblos de ganaderos, buscadores de oro y de los duelos al amanecer.

Incluso una serie etiquetada como de ciencia ficción y apocalíptica se mueve en los confines del western y utiliza no pocas imágenes de él, especialmente en la primera temporada. En "The Walking Dead" hay zombies y una sensación de fin del mundo, pero también de frontera, de que tú haces las normas, puedes borrar tu pasado y construirte una nueva identidad. No hay sociedad, se va creando sobre la marcha, y facilita que haya gente que piense que es mejor apartarse de todo el mundo y continuar solo. El western es un género muy individualista, de gente "que se hace a sí misma", y en la segunda temporada de la serie de AMC hemos visto que no pocos personajes prefieren convertirse en pistoleros solitarios y así no tener que seguir ninguna de las "reglas" que rigen la convivencia de un grupo. La granja de Hershel podría haber aparecido sin problemas en una historia de colonos que montan una caravana para irse a proba fortuna a California, sin saber los problemas que les esperan en el camino.
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